Institucionalizar la innovación agraria en el Perú
Miércoles, Mayo 28th, 2008El nuevo contexto
El sector agropecuario mundial asiste a un acelerado proceso de transformación una de cuyas manifestaciones más agudas es el exorbitante aumento de los precios de los commodities alimentarios. En expresión de muchos analistas, se acabó la época de los alimentos baratos.
Los motores más importantes de este proceso de cambio son:
- El aumento sustancial en los precios relativos de los hidrocarburos. Esto impacta la producción agropecuaria por el incremento del costo en insumos y energía, como por la demanda de tierras que dejan de producir alimentos para destinarse a la producción de biocombustibles.
- El aumento de la demanda de alimentos básicos por el acelerado crecimiento de las economías de China, India, Rusia, Europa del Este y Asia.
- El aumento de la demanda de productos hortofrutícolas, agroindustriales y cárnicos por la mejora en el ingreso de un importante segmento en estas economías y otras del mundo.
- La declinación en la tasa de crecimiento o caída en los rendimientos de varios cultivos y crianzas por la falta de renovación del material genético, la aparición de nuevas plagas y enfermedades o los efectos de las crecientes perturbaciones climáticas.
- El costo elevado de los híbridos y transgénicos como semillas para los commodities.
El comercio mundial de productos agropecuarios ha sido por décadas un tema de intensa controversia y negociación por los efectos distorsionadores que ocasionaban los sistemas de ayuda de los países de mayor desarrollo a sus productores. En los últimos años, los subsidios orientados a sostener precios o aumentar los rendimientos han perdido importancia. Con el aumento en los precios relativos de los productos agropecuarios se acelerará la pérdida de significación de estos subsidios en la formación de precios mundiales. Sin embargo, las ayudas de los Estados al desarrollo de las tecnologías, continuarán absorbiendo importantes recursos y ampliando la brecha de competitividad entre los países.
El comercio mundial de productos agropecuarios se intensificará y se hará más competitivo. De una parte habrá más competencia en precios, volúmenes y oportunidades para la venta de commodities en insumos y productos finales agroalimentarios, y de otra un comercio intensificado de productos cárnicos, hortofrutícolas y agroindustriales orientados a segmentos de consumo cada vez más sofisticados.
El caso del Perú
Por sus características fisiográficas, Perú tiene escasas ventajas en la producción de commodities. Este tipo de producción puede atender preferentemente el mercado interno. En cambio, Perú tiene oportunidades en la diversificación por tipo de cultivo, características y contenidos de nutrientes y otras propiedades, estacionalidad y calidad. Estos son los pilares sobre los cuales se asienta el desarrollo actual del sector agroexportador. Se ha aprovechado las condiciones climáticas excepcionales de la Costa peruana, se ha mejorado sustantivamente la calidad de los cafés y se ha incorporado algunos cultivos andinos con propiedades especiales.
En la Costa se estima que aproximadamente unas 100 mil hectáreas están exportando frutales y hortalizas, y en cafés especiales se cuenta con 20 mil hectáreas. Otros productos tradicionales han tenido una notable recuperación o desarrollo como son los casos de la fibra de alpaca o la explotación del cuy.
Los éxitos alcanzados se explican por una confluencia de factores que incluyen la puesta en valor de nuevas variedades desarrolladas en los institutos de investigación (universidades e INIA), la validación de variedades desarrolladas en el exterior, el uso de tecnologías más eficientes en el aprovechamiento de agua y fertilizantes, y sobre todo, en la gerencia aplicada a la finca y a las cadenas de producción. Todos estos factores son la expresión de un proceso incesante de innovación que tiene varios soportes: (1) la continuación de las labores de investigación en los centros especializados; (2) la experimentación por parte de productores emprendedores; (3) la inversión en adquirir nuevas tecnologías; y (4) la difusión y réplica de prácticas exitosas.
La competitividad sólo puede asentarse en un sistema que promueva y facilite la innovación. Para crear este entorno positivo se requiere de varios instrumentos concurrentes:
un ambiente altamente competitivo que recompense la creatividad y castigue la inmovilidad;
abundante información accesible sobre mercados y tecnologías;
procesos de prospección para orientar la investigación y el desarrollo tecnológico;
generación de bienes públicos a través de la investigación básica por entidades altamente especializadas empleando recursos públicos y privados. Estos deberían enfocarse principalmente a la puesta en valor de la biodiversidad como patrimonio nacional;
cofinanciamiento público a inversiones de riesgo para el desarrollo de investigaciones aplicadas con claros esquemas de usufructo de las tecnologías;
cofinanciamiento de servicios a la innovación para fortalecer la provisión privada y el desarrollo de los mercados especializados;
mecanismos de reconocimiento y fortalecimiento permanente de las prácticas exitosas.
La innovación no sólo refiere a los sectores de punta sino que alcanza a la totalidad del sector agropecuario. Todos los productores agrarios cualquiera sea el tamaño de su finca o los recursos con que cuenta, deben estar contagiados por la idea de que deben renovarse, dejar atrás prácticas que no son eficaces o recuperar prácticas ancestrales que han sido abandonadas a pesar de ser altamente productivas y amigables con ambientes frágiles.
Los pilares institucionales de la innovación agraria
El Sector Público Agrario tiene como principal tarea, promover el entorno favorable para un proceso continuo de innovación. Esta innovación como se ha señalado, debe apoyarse en la investigación, el desarrollo y validación de tecnologías, la transferencia y difusión a los productores organizados.
Todas las acciones del Sector Público Agrario para ser eficaces y obtener un elevado impacto, deben estar permanentemente sincronizadas con el sector privado, los inversionistas, la academia y centros de investigación, los empresarios y productores agrarios, los proveedores de servicios a la innovación. En ese sentido, los mecanismos institucionales deben tener como principios la concertación de esfuerzos y recursos.
El primer instrumento de innovación debería ser la existencia un centro especializado encargado de modelar las políticas y establecer las prioridades para orientar la acción concertada entre el sector público y privado. Los instrumentos de este “think tank” serían la prospectiva tecnológica, la inteligencia tecnológica (u observatorio de tecnologías) y la inteligencia de mercado. La aplicación de estos instrumentos derivaría en la definición de prioridades nacionales, políticas públicas sectoriales o multisectoriales, asesoría a regiones como parte del proceso de descentralización, formulación de normas regulatorias y la facilitación de los esquemas de alianzas público privadas para el desarrollo de prioridades nacionales.
Este centro de pensamiento estratégico debería estar conformado por un equipo multidisciplinario de alto nivel, asistido por un comité científico y un comité donde concurran las empresas y organizaciones de productores agrarios. La ilustración representa la idea de este centro de innovación:
El segundo instrumento es una fundación por la innovación encargada de captar recursos y asignarlos mediante mecanismos competitivos y transparentes para la ejecución de innovaciones por parte de entidades públicas o privadas. El esquema desarrollado por INCAGRO para la asignación de recursos se ha probado eficaz y sumamente flexible de modo que puede ser adaptado a diversos requerimientos como el financiamiento de cadenas productivas, ampliar el financiamiento a proyectos exitosos, la focalización en cultivos, crianzas o regiones, el cofinanciamiento de tecnologías duras o la compensación a procesos de innovación en productores organizados.
La clave de este mecanismo es la confiabilidad en el uso de los recursos. Esta es la condición para que los donantes estén dispuestos a entregar recursos. Una de las condiciones es que su Directorio tenga plena autonomía en la gestión y sea un directorio especializado público privado. Un esquema de este tipo es el que emplea el Profonanpe (1). INCAGRO es un proyecto que fácilmente puede amoldarse a este propósito. Tiene la experiencia y ha adquirido la competencia desarrollando instrumentos para la asignación de fondos. Su Consejo Directivo es público privado pero no ha desarrollado capacidades para captar y administrar fondos fiduciarios.
Se requiere de un instrumento permanente para captar estos fondos y administrarlos de manera adecuada de modo de complementar los recursos de inversión directa y gasto público en la investigación, desarrollo tecnológico e innovación.
Entre las fuentes posibles podrían incluirse un capital semilla proporcionado con fondos públicos que a través de rendimientos financieros permita transferir recursos a la innovación de modo continuo. Estos fondos pueden ser complementados con donaciones provenientes del exterior que aumenten este capital semilla o que estén orientados a fines específicos; donaciones de empresas con domicilio en el Perú y recursos parafiscales que pueden ser establecidos por las propias organizaciones de productores.
Sobre la base del esquema propuesto, el Ministerio de Agricultura debería tener dos pilares públicos que son el centro de generación de políticas de innovación y un instituto de investigación nacional público de excelencia dedicado a líneas priorizadas de investigación de gran impacto y vinculadas al aprovechamiento de la biodiversidad.
A nivel regional se pueden replicar centros de investigación de excelencia especializados en cultivos o crianzas de importancia regional. Finalmente, los servicios de extensión públicos deben estar situados muy cerca del productor con esquemas de alianza público privados a nivel de gobiernos locales.
Fuera del ámbito público como un área de alianza público privado estratégica debe situarse la fundación para la innovación y un sistema de información que interconecte las bases de información de las entidades públicas y privadas, lo que constituye hoy AGRORED PERU.
PROFONANPE es una institución privada sin fines de lucro creada el 29 de diciembre de 1992, con la finalidad de administrar el Fondo Nacional para Áreas Naturales Protegidas por el Estado (FONANPE) y demás recursos que se logre captar. Su Consejo Directivo es nombrado por Resolución Suprema del Ministerio de Agricultura, es presidido por el Jefe del INRENA, e integrada por tres representantes del Estado, tres del sector privado y uno de la cooperación internacional.














