Por José R. Benites Jump, Director Ejecutivo de INCAGRO
EL ESCENARIO INTERNACIONAL Y SUS DEMANDAS DE INNOVACIONES
El Siglo XXI se ha iniciado con un escenario de oferta y demanda mundial sustancialmente diferente, por lo que las oportunidades para la innovación de la tecnología agropecuaria también se han modificado. El aumento en el ritmo de crecimiento de la demanda y la incorporación de otros componentes y de nuevas dimensiones vinculadas a la problemática ambiental plantean desafíos más ambiciosos en los aspectos cuantitativos de la producción agropecuaria, a los que se agregan un espectro de bienes más amplio y al mismo tiempo otros objetivos, tales como la sostenibilidad ambiental.
Como resultado de diversos factores que están operando en el mismo sentido, se ha incrementado notablemente el ritmo de crecimiento de la demanda de alimentos y otros productos agroindustriales tradicionales. Además, se han incorporado demandas de gran significación de productos “no tradicionales”, tales como los bio-combustibles y otras fuentes de energía. En consecuencia, la demanda agregada de alimentos para consumo humano, de forrajes, de fibras y de insumos para bio-energía está creciendo con un dinamismo sustancialmente mayor al ritmo de crecimiento de la oferta registrado durante los últimos cincuenta años.
Este desafío para el aumento en el ritmo de crecimiento de la producción se da en un contexto ambiental y de recursos naturales menos favorable que el vigente en el siglo pasado y a las crecientes preocupaciones ambientales, culturales y sociales, que ya están repercutiendo en mayores limitaciones: a) para el uso de la tierra que se encuentra actualmente en producción; b) para el empleo de insumos contaminantes del suelo, las aguas y el ambiente (tales como las altas dosis por hectárea de agroquímicos, el alto consumo de combustibles fósiles); c) para el uso de agua para irrigación; d) para la incorporación de nuevas tierras a partir de la deforestación; e) para el desarrollo de actividades ganaderas intensivas más contaminantes del ambiente (tales como la producción de carne porcina y bovina en confinamiento); f) para atender a las nuevas exigencias de bienestar animal y en materia de residuos tóxicos. También se observan desincentivos para el aumento de la oferta de lácteos y carnes en sistemas intensivos, como consecuencia de los incrementos en los costos de algunos de sus insumos estratégicos (granos, subproductos proteicos, etc.).
En cambio, los aumentos de demanda también se han visto estimulados por los avances en el proceso de globalización en algunos de los principales mercados mundiales. Se observa una tendencia gradual a la liberalización, como resultado de diversas negociaciones comerciales multilaterales, regionales y bilaterales, que están contribuyendo a mejorar el acceso a los mercados y a dinamizar el comercio. El ingreso de China a la OMC y algunos tratados de libre comercio (TLCs) resultantes de negociaciones bilaterales / regionales, han tenido ya impactos muy significativos en el comercio mundial de agro-alimentos. Los TLCs no sólo han implicado cambios en el dinamismo del comercio, sino también en el origen-destino de los flujos comerciales, dando lugar a oportunidades de crecimiento de la producción en los países con alto potencial productivo y competitividad que han firmado dichos tratados.
Paralelamente, se han registrado otros fenómenos que tienen influencia directa de gran significación sobre el dinamismo y desempeño de los mercados agroalimentarios. Tal es el caso del incremento de los precios del petróleo y de sus precios relativos frente a los de los alimentos. Ello ha generado incentivos para los aumentos de las cotizaciones de los commodities agropecuarios y una mayor volatilidad de los precios en los mercados de futuros; también ha fomentado la producción de sustitutos bio-energéticos.
Otro elemento relevante ha sido la devaluación del dólar estadounidense frente al Euro y a otras monedas, así como las proyecciones de la continuidad de tales cambios. Ello ha contribuido a mejorar el poder de compra de los países y las regiones que han sido tradicionalmente importadoras netas de alimentos (principalmente Europa y Asia), en virtud de que las cotizaciones internacionales de los productos agroindustriales generalmente se expresan en dólares. Estos cambios han contribuido también al aumento de las cotizaciones internacionales de los commodities expresadas en dólares.
Finalmente, a las oportunidades y desafíos cuantitativos que se plantean para el aumento de la oferta, se adicionan otras oportunidades resultantes de las exigencias crecientes en materia de sanidad, calidad e inocuidad de los alimentos, así como a otros servicios tendientes a atender las preferencias de los consumidores en relación a: i) las certificaciones de origen y de procesos; ii) las exigencias en materia de límites máximos de residuos; iii) el carácter natural de los alimentos; iv) el comercio justo y la responsabilidad social (precios, trabajos de niños …) y iv) otras exigencias en materia ambiental que gradualmente va imponiendo la demanda.
PRINCIPALES OPORTUNIDADES QUE BRINDA LA DEMANDA INTERNACIONAL Y LOCAL
La posición que ocupará el Perú en el contexto internacional en los próximos años, se deberá en gran medida a la resolución con la que encare la apertura comercial y al desarrollo de una oferta de productos y servicios competitivos. Esta oferta puede lograrse sólo mediante la adopción y desarrollo de tecnologías innovadoras, para responder a los actuales y nuevos requerimientos de los mercados internacionales.
En los últimos años la producción agraria, en especial para la exportación, ha registrado un notable crecimiento gracias a inversiones e innovaciones en uso adecuado de tierras, semillas de alta calidad, sistemas de riego tecnificado, buenas prácticas culturales y arreglos organizativos, para asegurar la calidad, productividad e inocuidad de los productos, tal como exige el mercado moderno. Esta reconversión ha significado más volumen, mejor calidad y mayor valor agregado en los productos; es decir, innovación. Sin embargo, como este proceso aún no se alcanza a la mayoría de productores, los tratados de libre comercio y la reducción o eliminación de aranceles tienen la virtud de recordarnos que no hay más tiempo para romper la rutina y cambiar la forma de producir o migrar a productos más rentables.
Este es el mejor momento para ello, porque el aumento de los precios relativos de los “commodities” y en general de los productos agrarios, nos ofrece una gran oportunidad para cambiar. La responsabilidad de afrontar este desafío corresponde fundamentalmente al sector productivo privado, a quienes están en él y quienes deseen entrar,
Una de las trabas que enfrenta la innovación en el Perú ha sido la excesiva centralización en la toma de decisiones. Así las políticas macroeconómicas y sectoriales no han respondido en muchas ocasiones, a las necesidades de los entes territoriales subnacionales en su esfuerzo para enfrentar los desafíos de la competitividad, generando empleo e incrementando el bienestar de sus poblaciones.
El proceso de descentralización en curso determina la posibilidad de una nueva estrategia de desarrollo que provenga desde abajo, impulsada por los propios actores locales y regionales y sus autoridades. Esta estrategia deberá articular eficazmente, el trío virtuoso del territorio, la innovación y la competitividad, que deben reflejarse en una mejor inserción de lo local y regional en el espacio nacional.
Se abren oportunidades para el desarrollo de una amplia gama de alternativas tecnológicas, orientados a atender con mayor especificidad a la diversidad de demandas que plantean los distintos mercados, en términos geográficos, de productos y de procesos. Teniendo en cuenta las tendencias cuantitativas y cualitativas de la demanda, se han identificado las siguientes oportunidades y desafíos:
• Mejora de los estándares sanitarios y de calidad, así como en la inocuidad, especialmente en el caso de las frutas y hortalizas. Adaptación de los mismos a las demandas diferenciadas de los distintos países, incorporando las correspondientes a mercados no tradicionales dinámicos, tales como Japón, China y otros emergentes.
• Desarrollo de tecnologías de procesos y sistemas informáticos orientados a la instrumentación de las certificaciones requeridas a lo largo de las cadenas agroindustriales.
• Desarrollo y aumento de productividad de nuevos productos primarios, diferenciados por atributos tales como su carácter orgánico, sus contenidos alimenticios (vitamínicos, oleicos, aminoácidos, etc.), sus acerbos culturales, sus períodos de acceso a los mercados, etc.
• Desarrollo de nuevos productos procesados (elaborados y semielaborados) diferenciados por sus atributos, por los servicios incorporados y por su valor agregado.
• Desarrollo de cultivos orientados a aumentar su capacidad de producción de bio-combustibles y bio-energía.
• Desarrollo de procesos orientados a mejorar la eficiencia y la calidad de la producción de los bio-combustibles y la bio-energía.
• Desarrollo de inteligencia de mercados tendiente a promover al acceso a los mercados asiáticos y a otros países para los cuales la falta de información plantea restricciones.
• Desarrollo de innovaciones organizacionales tendientes mejorar el acceso a los mercados de países emergentes.
LA INNOVACIÓN PARA EL DESPEGUE DEL SECTOR AGRARIO
Los negocios agrarios sólo pueden despegar si es que atienden al mercado. Para ello se requiere de la innovación, todos tenemos que innovar. Y reflexiona: unos innovan en sus predios copiando lo que han sus vecinos exitosos o pagan por conocimiento que les ofrece un técnico calificado. Otros innovan por ensayo y error. Se innova cuando cambian sus cultivos y crianzas adquiriendo nuevas tecnologías, que son formas más eficientes de atender las necesidades de los consumidores. También hay quienes viajan al exterior para adquirir mayores conocimientos o traen expertos para adoptar tecnologías de punta.
Conexión entre la innovación con la competitividad
La competitividad florece en una comunidad de innovadores, allí donde los cambios son una práctica diaria y sostenible. Ese es el principal cambio que hay que acometer y el ministerio lo ha convertido en uno de sus ejes estratégicos de política. Hay que hacer del productor agrario peruano un innovador permanente.
La creación de unidades de innovación y competitividad dentro de la estructura de los gobiernos regionales y locales debe servir para analizar la adaptación de los territorios a las nuevas situaciones tecnológicas agrarias e industriales y a las dinámicas de los mercados. Tales unidades pueden ser instrumentos eficaces para planificar, dinamizar y hacer competitivos los territorios mediante la interacción, movilización y regulación de agentes, recursos, e infraestructuras. Por otra parte, hay que distinguir entre los insumos o medidas políticas que llevan a cabo los agentes y administraciones, y los productos del sistema que son los objetivos a alcanzar. Así, un sistema de innovación competitivo es aquel que muestra habilidades para conseguir los éxitos que garanticen una mejora del nivel de vida de la sociedad.
Competitividad e innovación están cada día más estrechamente asociadas. Hoy por hoy, ninguna actividad productiva puede ser competitiva —esto es, permanecer atendiendo ventajosamente a algún mercado— si no se renueva constantemente en respuesta a las expectativas de los consumidores o usuarios —sean éstos personas o empresas— y si no incorpora nuevos conocimientos. Todos los países que han prosperado en los últimos 50 años, son países que han invertido en ciencia y tecnología para la innovación. No hay excepción a esta regla.
Cuando la tecnología ya no es suficiente para desarrollar sistemas sociales complejos, los sistemas de innovación completos y bien desarrollados, son una herramienta que puede elevar la competitividad, pues proporcionan ventajas y diferencias territoriales.
INCAGRO, imbuido de esta delicada responsabilidad, viene promoviendo una cultura de calidad y de emulación que fortalezca la investigación científica, el desarrollo tecnológico y el conjunto de esfuerzos orientados a la innovación y competitividad en el agro peruano.
¿Qué es innovar y qué lo diferencia de la investigación?
Innovar es transformar conocimiento en dinero; investigar es transformar dinero en conocimiento. La innovación implica cambio, pero no todo cambio es innovación. Cuando el cambio se valida en el mercado y tiene demanda, entonces tenemos innovación.
Se innova para competir con mayores ventajas en el mercado. La innovación puede basarse en el resultado de una investigación científica sobre los procesos o de los atributos de un producto. Pero hay innovaciones que poco a nada tienen que ver con la investigación tecno científica, pues se refiere a la forma de organizar la cadena de producción y distribución o de presentar un producto.
Sobre la relación de ambos conceptos la innovación culmina cuando un buen servicio permite satisfacer mejor una necesidad sea por: una mayor productividad; más calidad, como sabor, aroma y color; mejor rendimiento en olla; un envase que protege el contenido nutricional; un arreglo comercial para una distribución que sirva más al consumidor o un sistema de costos que permita fijar precios más atractivos.
Básicamente la función de la investigación es ampliar el conocimiento científico. Por lo genera, no son los investigadores los innovadores sino que hay una intermediación entre ellos o una cadena de investigaciones. Ambos conceptos son parientes pero no deben ser confundidos porque son diferentes y cumplen roles diferenciados.
¿No es lo mismo ser innovador e investigador?
Definitivamente no, pero a veces se confunde. Tenemos el ejemplo de la lámpara incandescente, pues al menos siete investigadores desarrollaron la idea antes que Tomás Alva Edison, pero fue éste quien lo explotó comercialmente, fundando por JP Morgan la General Electric.
Además, los investigadores se orientan por el método científico y solo de modo complementario es apoyar en la intuición. Los innovadores se apoyan en la intuición y se sirve complementariamente de la experimentación. Los investigadores están en los laboratorios y en el campo de experimentación preguntándose ¿por qué?; los innovadores están en el campo de ensayo; mirando el mercado y respondiendo “para quién”. Cuando ambos abren el diálogo, el resultado agregado es fructífero.
¿Quiénes son los protagonistas de la innovación?
La innovación la hacen los productores organizados y las empresas en respuesta a los jalones de demanda. El Estado es el promotor y catalizador. Para acelerar los procesos requiere de una contrapartida privada que asuma la innovación. Por eso INCAGRO cofinancia a través de sus fondos y el Estado pone una porción de los gastos que ocasiona la compra de conocimientos y la organización de productores. Sus aliados ponen la diferencia.
Los gremios y los inversionistas privados tienen papel importante, sobre todo quienes están dispuestos a asumir mayores riesgos como los pequeños productores, más prudentes en sus decisiones. De hecho, la innovación la deben liderar los gremios y asociaciones de productores agrarios.
Se trata de los agentes económicos, pero la innovación no es sólo tecnológica. En el agro nacional predomina la pequeña producción, por lo que se requiere innovación organizativa y social. Sin asociatividad para la producción y comercialización no hay alternativas para los pequeños productores.
Es imposible adoptar buenas prácticas y producción limpia si un productor está rodeado de vecinos que contaminan. No se puede pretender mejores precios si un significativo volumen de productor homogéneos y descuidando las fechas de entrega.
En suma, el protagonista de la innovación es el productor agrario.
APORTE DE INCAGRO A LA INNOVACIÓN
INCAGRO, como programa del Ministerio de Agricultura, ha venido impulsando la reconversión productiva de la agricultura nacional. Lo ha hecho animando el mercado de servicios para la innovación y fortaleciendo a las organizaciones de productores que demandan esos servicios.
A través de su metodología de intervención, ha promovido cientos de redes entre productores, universidades, empresas, gobiernos locales y regionales; a tendido lazos entre la oferta y demanda de servicios de innovación que son el tejido institucional que el agro requiere para mejorar su competitividad y crear una gran movilización por la innovación. Ha enriquecido las competencias regionales al invertir en capacitar a especialistas en proyectos que acompañan a las organizaciones durante la ejecución de los proyectos.
La construcción social para la innovación a la que ha venido y viene contribuyendo INCAGRO desde su creación hace 7 años, es el cimiento de un “sistema nacional de innovación agraria”. La relaciones de los productores entre sí y con los proveedores de servicios tecnológicos, en la esencia del sistema de innovación agraria.
INCAGRO ha cofinanciado 560 proyectos de innovación e investigación en sus siente años de vida. Son más de 2,100 organizaciones en acción por la innovación, conformadas por 500 organizaciones de productores, 1,200 entidades colaboradoras y 200 de investigación que operan en el país en procesos de innovación tecnológica. El 45% de los recursos es aportado por los productores y las entidades de investigación.
INCAGRO inicio sus actividades en los departamentos del norte, centro y oriente. Está vinculado a los éxitos en café, cacao, banano y panela orgánicos, papa, alcachofa, ajíes, camu camu, sacha inchi, cuyes, entre otros productos. Hoy, la entidad se halla en todo el país y cada año la calidad de las propuestas en los concursos que organiza mejora, son más originales, con mejor perfil de mercado.
Logros de INCAGRO
Los agricultores peruanos han ganado mucho en competitividad. Ejemplos destacados están a la vista en la oferta de cafés orgánicos y cafés especiales; cacao y banano orgánico; producción de papa incluyendo variedades nativas para la industria de ‘snacks’; alcachofas, palta, pimiento piquillo, páprika, cereales andinos, camu camu, quesos, cuyes con cortes especiales, etc.
En el ámbito internacional el sector más dinámico en innovación es la hortifruticultura, expresada en la mejora en el nivel de vida en las sociedades más prósperas y de un segmento importante en las economías emergentes. Los agricultores más prósperos son los hortifruticultores.
Hay espacio para la diferenciación y esto es importante para un país mega diverso como el Perú, donde las áreas para la producción a gran escala son limitadas. Dicho de otro modo, o diferenciamos los productos de origen agrario o nos condenamos a bajos márgenes de ganancia.
Premiación a la Calidad en Proyectos de innovación agraria
INCAGRO convocó el año pasado al primer Concurso a la Calidad en Proyectos de Innovación Agraria. Los premios que otorga este concurso provienen del Fondo de Premiación MORAY. Se asignan mediante concurso en el ámbito nacional y con periodicidad anual.
El Fondo de Premiación define como proyectos de innovación aquellos orientados a la creación, desarrollo, validación, uso y difusión de un nuevo producto, proceso o servicio. La innovación comprende conocimientos, bienes tecnológicos, procesos, cambios en las formas de organización y gestión, control de calidad, técnicas de mercadeo cuyos productos son aceptados en el mercado.
En el sector agrario, la innovación puede consistir en el desarrollo de una nueva planta o crianza, variedades o razas; modificar las características y calidad de un bien y su rendimiento comercial, descubrir y aprovechar atributos antes desconocidos; reducir costos o aprovechar economías de escala; optimizar el uso de recursos humanos, sociales, naturales; minimizar riesgos bióticos (plagas, enfermedades, etc.) o por sobreexplotación, y abióticos (sequías, heladas, etc.); controlar riesgos de mercado (fluctuaciones de precios, especulación, incumplimiento de contratos, cambios drásticos en las tendencias de consumo, etc.), todo lo cual debe contribuir a elevar los ingresos y calidad de vida de la población.
LA DIMENSIÓN TERRITORIAL
Al binomio fundamental competitividad-innovación para el desarrollo debe unírsele la dimensión territorial (geográfica). Ésta debe ser un factor estratégico (activo) de oportunidades de desarrollo en función de sus características específicas, que le son propias al ser cada territorio producto de su historia.
El territorio representa también, una agrupación de relaciones sociales siendo el área de encuentro de las relaciones de mercado y las formas de regulación social que determinan formas de organización de la producción, habilidad en los procesos innovadores y pautas de cambio técnico que conducen a una diversificación de la producción y sus técnicas, no exclusivamente sobre la base del costo relativo de los factores productivos, determinando con ello diferentes senderos de desarrollo.
La dimensión territorial de la innovación agraria es fundamental porque la agricultura se desarrolla en las regiones. Allí es donde se produce y se hace la innovación. Allí es donde están los actores directamente involucrados. Allí es donde es necesario que se formen y consoliden las redes temáticas, para generar competitividad en las cadenas de valor regional y local que deberían convertirse en los ejes de incidencia política para la toma de decisiones.
Ocurre que ahora se vuelven competitivos territorios que utilizan bien los recursos. Incluso estas condiciones se dan en geoterritorios, o macroregiones. Con la promulgación de la Ley de Mancomunidades N° 29029 se ha establecido el marco jurídico para el desarrollo y promoción de acuerdos asociativos entre municipalidades que deberían funcionar con un enfoque de desarrollo territorial en donde el eje innovación y competitividad debería convertirse en un instrumento para generar propuestas de desarrollo.
De todas formas, los agentes públicos y privados lideran las reglas de la competitividad territorial y lo hacen mediante una estrategia que incluye las ventajas comparativas (características diferenciadas a nivel de ecosistema) y ventajas competitivas derivadas de entornos como el científico, la formación del personal, la creación de redes de centros e institutos de investigación, la planificación de la industria, y las mayores o menores posibilidades de captar inversiones.
Rol del Estado
El Ministerio de Agricultura es consciente que al Estado le corresponde animar este proceso con acciones promocionales y de soporte. Es por ello que el sector público tiene responsabilidades de gran trascendencia, como las que orientar el acuerdo de uso de los recursos naturales, especialmente el agua y los suelos; difundir e institucionalizar las buenas prácticas y el control sanitario; promover la asociatividad de los pequeños productores y el desarrollo de alianzas estratégicas en torno a cadenas de valor.
Asimismo, identificar, proteger y desarrollar la biodiversidad como una fuente de diferenciación y especialización de sectores del agro nacional, especialmente en sierra y selva; y alentar, difundir y poner a disposición de información y el acceso a la tecnología y mercados.
Rol estratégico de los Gobiernos Regionales
Al analizar nuestras regiones para implementar Planes, Programas y Estrategias, debemos tener en cuenta el territorio con sus características, recursos, tradiciones culturales, políticas, dependencias y relaciones. Determinados factores tienden a perder importancia, mientras que otros como las redes e infraestructura que proporcionan conectividad y nuevos conocimientos, adquieren más importancia.
En este bosque de bosques el éxito de nuestras regiones depende de un sistema de innovación con todos sus elementos engranados que proporcionen competitividad con orientación al mercado nacional e internacional del conjunto de sectores locales. A las regiones se les debe aplicar el concepto de competitividad enfatizando la capacidad de la economía local para mantener y atraer empresas al tiempo que aumenta el nivel de vida de quienes participan en ellas. En resumen, en este proceso de globalización, la competitividad ya no depende de los recursos naturales o energéticos, de la base industrial tradicional, de la posición geográfica, de la acumulación de capital o de la voluntad política de un estado protector.
En definitiva, estamos ante un nuevo marco de competencia que propicia la especialización y complementariedad de las regiones en actividades intensivas en conocimiento, generadoras de alto valor añadido, dando lugar a un nuevo espacio de flujos que favorece una organización en red donde las ciudades y las regiones se erigen en nodos articuladores de la nueva economía del Perú.
Las regiones también se hacen atractivas y competitivas si han desarrollado y cuidado un entorno tecnológico que mantiene relaciones de colaboración fluidas con la innovación, investigación, el entorno productivo y los demás agentes del sistema. Salvando las distancias, podemos aplicar aquí aquello de “dime el entorno tecnológico que tienes y te diré el sistema productivo que existe en tu territorio y su competitividad”.
El rol estratégico de los Gobiernos Locales
El desafío para los Gobiernos Locales es insertarse eficientemente y ser competitivos en el mercado regional, nacional e internacional, capitalizando sus ventajas comparativas.
Son las autoridades locales (en especial las públicas, pero también privadas) quienes mejor pueden identificar cuáles son las potencialidades y necesidades de su territorio en cuanto al desarrollo de su sistema productivo; coordinar, gestionar y dirigir la estrategia de desarrollo local más adecuado a las características propias del entorno local. En este sentido, la creciente descentralización ha permitido a las autoridades locales -municipales- tener competencias en materia de desarrollo.
El gobierno local puede generar políticas que coadyuven a la implantación de la competitividad sistémica local. La idea de la existencia de una competitividad sistémica local parte de la observación de que el territorio actúa como continente de infraestructura productiva, habilidades organizacionales, tecnologías de producción que determinan sus costos y calidad, capacidad de adaptación frente a modificaciones en la demanda o en las condiciones de competencia, capacidad de coordinación de las actividades de los productores entre ellos, y con las del gobierno u otras instituciones, propensión de los empresarios y trabajadores a la modernización de prácticas productivas, etc. Es decir, el concepto de competitividad sistémica hace referencia a la capacidad que tienen las ciudades para desenvolverse en el mercado nacional e internacional. Ellas tienen niveles y características competitivas diferentes, fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas distribuida de distinta manera entre sus sectores productivos. En este sentido, una localidad puede tener un alto grado de competitividad en un sector pero escaso en otros. La competitividad sistémica es la plataforma en la que se apoya una firma residente para explotar sus ventajas competitivas individuales, es el contexto en el que se va a desempeñar.
SISTEMA NACIONAL DE INNOVACIÓN AGRARIA
Un sistema de esta naturaleza no se ‘crea’ por norma legal; es una realidad social producto de la iniciativa de diversos actores sociales y económicos. Los que hace el Estado es apoyar su estructuración, modelado, articulado y desarrollo institucional.
Los grandes actores del sistema vienen desde el agronegocio, la academia y el Estado; pero en último término, son los consumidores finales el factor gravitante en la innovación. La tarea del Ministerio de Agricultura es facilitar que estos actores se relacionen sinérgicamente, que se visibilicen y reconozcan y que intercambien información, definan áreas de cooperación, formen redes y respondan a los cambios del mercado.
La misión principal de un sistema de esta naturaleza es facilitar y acelerar los procesos de innovación. El sistema de un medio de cooperación entre los agentes económicos de la demanda y los científicos y técnicos que ofrecen sus servicios, todo ellos empujado por el Estado.
El soporte de un sistema de innovación son las redes temáticas y regionales. También los sistemas de información empleando tecnologías de Internet, como es la experiencia de AGRORED PERU. Pero el sistema se enriquece con una mesa de trabajo que coordine en el Sector Público Agrario la toma de decisiones.
Canalización de fondos
Para financiar la innovación se canalizan con fondos competitivos para cofinanciar proyectos de ciencia, tecnología e innovación. Experiencias similares y exitosas han tenido lugar en muchos otros países. En una fórmula poderosa y en el Perú la inició INCAGRO, según refiere su Director Ejecutivo.
Precisamente la entidad convoca a concurso de proyectos y encarga a expertos seleccionar las mejores propuestas. Allí se afinan los criterios, se busca mayores sinergias entre proyectos y el Estado, mediante INCAGRO, premia a las organizaciones de productores más innovadores.
INCAGRO podría institucionalizarse en una fundación público-privada que reúna fondos públicos de cooperación internacional, de programas de responsabilidad empresarial, de auto gravámenes de los propios gremios productores.
Mirando el futuro
Existen mucha expectativa, optimismo y confianza. Se han sentado las bases y han comenzado a cambiar el enfoque de los productores. Hoy existen muchos grupos organizados de innovadores. Se asiste a un despertar de la investigación en universidades, a la consolidación de programas de investigación en INIA, el IIAP, la conversión de ONGs en entidades de investigación y articulación de innovaciones.
Se necesita de una nueva institucionalidad pública con un rol subsidiario, catalizador y promotor del Estado y un firme proceso de descentralización de decisiones.
CONSIDERACIONES FINALES
En lo que a innovación se refiere, un elemento importante de los sistemas locales de producción son las relaciones (tanto formales como informales) que se producen dentro de las redes productivas, las cuales se caracterizan por un entrelazamiento de la competencia -en precio, calidad, diseño y condiciones de entrega- y la cooperación –en planificación, producción, diseño de nuevas tecnologías-, formando un conjunto de externalidades tecnológicas favorables al área que reducen la incertidumbre del proceso innovador. Esta circulación de conocimiento e información entre los productores locales, presenta su mayor importancia en cuanto al conocimiento no codificable y no fácilmente transferible que se da a nivel de territorio.
A través de su metodología de intervención, INCAGRO ha promovido cientos de alianzas estratégicas entre productores, universidades, empresas y gobiernos locales y regionales, lazos entre la oferta y demanda de servicios de innovación, que forman el tejido institucional que el agro nacional necesita para mejorar su competitividad y generar un gran movimiento por la innovación. Para ello se invierte en capacitar a especialistas en proyectos, que acompañan a las organizaciones durante la ejecución de los mismos, y en la creación de centros de innovación tecnológica de carácter local o regional. Y todo esto para enriquecer las competencias regionales.
Entonces, si queremos descentralizar, tenemos que comenzar por apoyarnos muy sólidamente en unidades de innovación agraria regionales que formen parte de la estructura de los gobiernos regionales y municipales. Por lo tanto, los gobiernos regionales y municipales, asistidos por INCAGRO, deberían promover –en primer lugar- la asociatividad de los productores, apoyar a la consolidación de redes temáticas por cartera de cultivo y/o crianza, institucionalizar las redes en un sistema regional de innovación tecnológica y dar la normatividad y legalidad que lo regulen y faciliten su desarrollo.
Con su metodología de intervención, INCAGRO ha sentado las bases para la formación de un sistema de innovación agraria promoviendo cientos de alianzas entre productores, universidades, empresas, gobiernos locales y regionales, lazos entre la oferta y demanda de servicios de innovación que son el tejido institucional que el agro necesita para mejorar su competitividad y crear una gran movilización por la innovación, enriqueciendo las competencias regionales al invertir en capacitar a especialistas en proyectos, que acompañan a las organizaciones durante la ejecución de los proyectos y la creación de centros de innovación tecnológica de carácter local, para luego avanzar hacia el nivel regional y de ahí al nacional.
Innovación es un concepto amplio y poderoso para asegurar el despegue integral y sostenible del sector, empezando por los municipios y las regiones porque los negocios agrarios pueden despegar y ser sostenibles sólo si responden a las exigencias y tendencias del mercado. El concepto de innovación es un ingrediente fundamental para el desarrollo regional. La actitud de los ciudadanos hacia el innovar diferenciará a una región de otra.
Para ello todos tenemos que innovar. El hecho es que en un país y un sector con tanta diversidad, no hay una sola receta; aunque todos tenemos que formar una comunidad de innovadores para ser competitivos, convirtiendo a los cambios en una práctica diaria y sostenible, tal como requiere el mercado. Ese es el principal cambio que hay que acometer.
Es a partir de aquí cuando surge una interesante interrelación entre innovación y territorio. El ambiente tecnológico que rodea a los productores adquiere un rol protagónico en el desarrollo de sus capacidades innovativas y, por tanto, en su competitividad, siendo elevada la correlación entre capacidad innovativa y vinculación entre agentes del entorno productivo. De esta manera, el flujo de la información reclama nuevas formas público/privadas de interacción que actúen como catalizadores de los procesos de información generando un marco institucional propicio a la competitividad, sobre todo de las asociaciones de pequeños productores.
Estos elementos que se han señalado del ambiente y las relaciones de cooperación y competencia que se dan dentro de los entes productivos son más fácilmente producibles y reproducibles en el nivel local/territorial porque proporcionan beneficios a nivel de área y de empresa, además porque son menos costosos y más adecuados a las necesidades de las industrias locales, de ahí que el apoyo público de carácter territorial es una necesidad para aumentar la competitividad global.
Es un gran desafío propiciar sistemas de innovación agrarios en las regiones y en los municipios, pero es preciso hacerlo para reducir las brechas que existen entre regiones. Esta iniciativa es una importante contribución para mejorar los medios de subsistencia de miles de personas en las zonas rurales del Perú y abrir las oportunidades que trae la apertura comercial a todos los peruanos y peruanas.
Estamos realizando los mayores esfuerzos para seguir propiciando una revolución innovativa en el agro peruano que respete la biodiversidad y las distintas regiones del país, así como su gran variedad de cultivos, desde la papa y el maíz en la sierra, hasta numerosos cultivos frutihortícolas en la Costa y numerosos cultivos promisorios en la amazonía.
BIBLIOGRAFÍA
Benites Jump, José. 2008. Proyecto INCAGRO. Revista Agronoticias. Año XXX, Edición Nº 331. pag. 41-44
Benites Jump, José. 2008. Innovación para lograr la competitividad del agro peruano. Revista Agronoticias. Año XXX, Edición Nº 331. pag. 41-44
Global Commodity Markets. 2000. A Comprehensive Review and Price Forecast. The World Bank, Commodities Team, Development Prospects Group. Number 1 20306. USA, January 2000.