Archive for Julio, 2008

Perú: Potencia en oferta de productos orgánicos

Jueves, Julio 17th, 2008

Por José R. Benites, Hugo Wiener y Salomón Soldevilla[1]

La agricultura orgánica significa el mantenimiento del equilibrio ecológico, la optimización de los procesos no contaminantes y la relación de las actividades agrícolas con la conservación de la biodiversidad. Los sistemas para la producción de alimentos orgánicos utilizan por lo general una menor cantidad de insumos externos procurando mantener un equilibrio entre la energía que produce y consume el ecosistema. La agricultura orgánica emplea los residuos animales y vegetales para devolver al suelo la energía en lugar de los fertilizantes químicos, y promueve las formas de manejo de plagas y/o enfermedades mediante el uso racional de controladores biológicos, de estrategias físicas, culturales como la rotación y asociación de cultivos en reemplazo de los plaguicidas que ya demostraron afectar el ambiente. Las estrategias usadas en la agricultura orgánica están diseñadas en armonía con el ambiente, y pretenden obtener alimentos con la calidad que los consumidores demandan. La agricultura orgánica apunta a optimizar el uso de los recursos en todos los aspectos de la agricultura y del ambiente, mediante el respeto a las especies de plantas y animales, y de la cultura de las sociedades que la producen y que la consumen.

Un suelo saludable es la base para la producción de alimentos; y la diversidad de especies de organismos vivientes en él previene el desequilibrio de especies que puede traducirse en plagas y enfermedades para los cultivos. Para optimizar el potencial real de la agricultura orgánica en la biodiversidad, se requiere un cambio más ordenado en los sistemas de producción, basado en un mejor entendimiento de las funciones del ecosistema y sus efectos por la introducción de elementos extraños al ecosistema. Ese es uno de los retos que en la actualidad tiene la agricultura orgánica para poder transformarse de un sistema productivo artesanal hacia un sistema adoptado y validado por el segmento innovador de productores y empresarios agrícolas nacionales que ya iniciaron la apuesta por los productos orgánicos como modelo de producción para las condiciones socio económicas y geográficas de Perú.

El Perú con su oferta de productos orgánicos puede afrontar de cara a los tratados de libre comercio. En la actualidad y a futuro el mercado mundial de productos orgánicos se vislumbra dinámico y creciente, por lo cual el Perú tiene que competir con sus ventajas comparativas y competitivas. Las ventas mundiales en el año 2007 fueron de 35 mil millones de dólares que representan alrededor del 5% de ventas totales de alimentos, pero que viene creciendo a más de 20% por año en la última década. Por otro lado, los precios de los productos orgánicos en comparación a los convencionales presentan menor variación estacional. Esta situación aunada a precios más altos crea una gran oportunidad para el empresario porque encuentra en Perú y en las condiciones del mercado mundial las condiciones ideales para la inversión en productos orgánicos.

La agricultura orgánica en Perú data desde hace siglos; sin embargo, la promoción de la agricultura orgánica en Perú ocurre sólo desde algunas décadas, y el desarrollo de las instituciones que participan en la innovación y competitividad de los productos orgánicos ha sido aun más limitado. Por su parte, el Programa INCAGRO del Ministerio de Agricultura, desde sus inicios ha promovido activamente los proyectos orientados para el desarrollo de las técnicas, investigaciones y/o capacidades para la oferta de productos orgánicos.

En la actualidad el Perú se ubica en tercer lugar en América Latina en cuanto al desarrollo de la oferta de productos orgánicos, con alrededor de 40 mil productores en 20 regiones, unas 150 mil hectáreas de cultivo y 200 mil hectáreas de bosques y pastos naturales certificados como ecológicos. La mayoría de productores orgánicos tiene menos de tres hectáreas, pero organizados y con enfoque de asociatividad han llegado al mercado internacional donde colocan 160 millones de dólares al año, teniendo además un creciente desarrollo del mercado local formalizado (con certificación) que llega al millón de dólares.


Aproximadamente más de 100.000 familias peruanas están directamente involucradas con los productos orgánicos, destacando el café, cacao y banano y otro grupo importante de productos como: el mango, aceituna, palmito, maca (Lepidium meyenii), yacón (Smallanthus sonchifolius), azúcar, tarwi, amaranto, hierbas aromáticas y medicinales, entre otros. De la misma forma, en la actualidad se han identificado incentivos para promover la producción de piña y palto orgánico.

La oferta actual de productos orgánicos aún no cubre una demanda creciente a pesar de los 27 millones de hectáreas certificadas a nivel mundial. La demanda se expande a mayor ritmo que la oferta porque cada vez hay más consumidores con capacidad de compra y que a su vez exigen productos inocuos y de calidad, también porque muchos consumidores identifican que la agricultura orgánica respeta el ambiente y los recursos naturales, y está asociada a la salud humana.

El Programa INCAGRO del Ministerio de Agricultura en los primeros siete años ha cofinanciado más de 100 proyectos de investigación, asistencia técnica, educación del consumidor y promoción de mercados orgánicos locales, fortalecimiento de capacidades de oferentes de servicios para la producción orgánica, sistemas participativos de garantía y otros que mejoran la competitividad de la oferta de productos orgánicos de Perú. El valor de estos proyectos ha sido US$ 6.02 millones, de los cuales INCAGRO aportó US$ 4,08 millones.

Igualmente los proyectos de agricultura orgánica cofinanciados por INCAGRO han favorecido la competitividad de la producción orgánica y la movilización de oferentes de servicios desde la investigación hasta el mercadeo diferenciado, esto es, la ha posicionado en los mercados, organizando la oferta, promoviendo el mayor involucramiento del empresariado responsable con el ambiente, ha incidido en la generación de tecnologías y todo el proceso para su transferencia y adopción. Como resultado el Programa INCAGRO contribuyó a que la producción orgánica sea adoptada por algunas regiones del país como bandera del desarrollo, colocar la producción orgánica y otros conceptos de producción agraria sostenible en el lenguaje del desarrollo económico y ambiental (incluyendo las oportunidades del comercio exterior con los nuevos tratados) y su efecto en la capitalización y el mejoramiento de los niveles de empleo e ingresos. El movimiento orgánico debiera sentirse actor económico y social de primer nivel con mirada de país.

La estrategia de INCAGRO, al cabo de 7 años, debe continuar y con más ahínco para mejorar su competitividad y fortalecer las capacidades nacionales para que el Perú se convierte en Potencia Orgánica. El mercado interno de productos orgánicos evidencia poco desarrollo, debilidad en la aplicación de la normatividad y autoridad para garantizar a los consumidores que los productos siguen el proceso de inspección y certificación en concordancia con los protocolos internacionales. Además, es aun insuficiente la investigación en productos orgánicos por parte de las entidades del sector público y privado y no se cuenta con una red para la transferencia de conocimientos en productos orgánicos para el sector privado.

Finalmente, una de las mayores tareas seguirá siendo la promoción de la INNOVACION para facilitar el acceso de productos orgánicos de Perú a los mercados tanto externo como interno, acentuando confianza en base a la calidad, inocuidad y/o diferenciación cuando fuera el caso. Hacer lo que se dice y poder demostrarlo en los conceptos de producto-mercado y producto-cliente es la siguiente tarea.


[1] Director Ejecutivo de INCAGRO, Consultor y Jefe (e) de UPSE, respectivamente

Buenas prácticas agrícolas y organización comunitaria para la generación de ingresos y acceso a mercados de la agricultura familiar

Jueves, Julio 17th, 2008

Por José R. Benites, Hugo Wiener y Luis Ginocchio1/

La agricultura familiar (AF) es un tipo de producción donde la unidad doméstica y la unidad productiva están físicamente integradas. La agricultura es la principal ocupación y fuente de ingreso del núcleo familiar, la familia aporta la fracción predominante de la fuerza de trabajo utilizada en la explotación y la producción se divide entre el autoconsumo y el mercado. También se dice que la AF es una ‘forma de vida’ y una ‘cuestión cultural’, que tiene como principal objetivo la ‘reproducción social de la familia sin acumulación pero en condiciones dignas’, donde la unidad productiva y las inversiones que allí se realizan están a cargo de individuos que mantienen lazos de familia, que aportan la mayor parte del trabajo, son propietarios de los medios de producción (no siempre de la tierra) y en su interior se realizan transmisión de valores, prácticas y experiencias.”

La agricultura familiar es un sector extendido que combina un grueso de productores tradicionales y un aún pequeño sector dinámico dentro del agro peruano: cuenta con alrededor de 1.2 millones de unidades de AF con producción diversificada en cultivos como papa y otros tubérculos andinos, maíz, trigo, cebada y otros granos andinos, algodón, café, otros de pan llevar y crianzas de vacunos, caprinos, ovinos y camélidos. El número de explotaciones representa el 95% de las explotaciones agrícolas, aportando el 40% del valor bruto de la producción, siendo su principal destino el mercado interno, el abastecimiento de las plazas locales y el autoconsumo. Esta agricultura emplea sólo parte del año a las cabezas de familia que deben completar ingresos en otros predios o en las ciudades. En las épocas de punta, como son siembra y cosecha, se aplica la cooperación recíproca y la mano de obra familiar.

INCAGRO ha desarrollado una estrategia direccionada a reforzar a los núcleos más innovadores y orientados al mercado en la agricultura familiar. Inicialmente ensayó un concurso piloto en Huancavelica en el 2003 llamado “Huchuy Ayni” (pequeña ayuda mutua) donde se adjudicaron recursos a 16 subproyectos. Luego generalizó el esquema a todo el país durante el 2006 y 2007 a través de recursos destinados a la contratación de Servicios de Extensión -que se han denominado de Tipo III-, y que son los de menor monto y menor contrapartida. Estos se entregan a pequeños productores organizados en asociaciones y comités. En total se han adjudicado 123 subproyectos en todo el país (62 en el 2006 y 61 en el 2007). El monto de estos proyectos alcanza 1.6 millones de dólares y comprende a 3,834 productores.

Un revisión de las actividades priorizadas por estas unidades destaca el caso de ganadería de vacunos (14%), de las cuales la mayoría producía leche (12.1%). Otra actividad importante es la crianza tecnificada de cuyes (10.2%) y otras formas de ingreso como son la artesanía principalmente textil (11.5%). Otros grupos se han enfocado a la crianza de truchas y cultivo de quinua (3.8% cada uno), el maíz amiláceo (3.2%), a lo que siguen la crianza de alpacas, cultivo del café, papa y la producción de lácteos. Luego hay una larga lista que incluye el frijol, habas, crianza de ovinos, trigo, ajonjolí, avena, cebada, kiwicha, miel de abeja, naranja, entre los más importantes.

Los productores familiares encuentran muchas veces limitaciones para el acceso y la aplicación de tecnologías apropiadas para lograr los niveles de calidad e inocuidad de sus productos acordes a las regulaciones nacionales y a las exigencias de los mercados. Esto se traduce en bajos niveles de productividad en los cultivos y crianzas, afectando su competitividad y contribuyendo en muchos casos al deterioro de los recursos naturales. Las limitaciones que encuentran para llevar adelante una adecuada gestión predial y comercial determinan que perciban menores precios de los que podrían lograr, lo que genera menores ingresos, vinculación a actividades no agrícolas, emigración y profundización de la pobreza rural y de la inseguridad alimentaria. Los productores familiares encuentran serias limitaciones.

A este efecto, INCAGRO financia asistencia técnica a través de los fondos de Tecnología Agraria -que permite a los productores AF el acceso y la aplicación de tecnologías apropiadas para lograr los niveles de calidad e inocuidad de sus productos acorde a las regulaciones y exigencias de los mercados, incluyendo la obligatoriedad de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) para frutas, hortalizas y plantas aromáticas.
Los proyectos que cofinancia INCAGRO en la agricultura familiar contribuyen a la seguridad alimentaria a través de la generación de ingresos a sus miembros como en la atención a los mercados locales. Se promueve la difusión de programas de BPA para una mejor inserción comercial, la búsqueda de alimentos inocuos y de calidad y la dignificación de las condiciones laborales de los agricultores. Los fondos competitivos de INCAGRO se utilizan para desarrollar actividades de capacitación, transferencia de tecnología, asistencia técnica y comercial, y acompañamiento en la implementación de proyectos productivos, fortaleciendo las capacidades de los productores, extensionistas y de las instituciones y actores involucrados.

La diversidad y heterogeneidad de la AF, en cuanto a sus características sociales, económicas, productivas y culturales, conduce a delinear estrategias de intervenciones integrales y ajustadas a sus necesidades. Dentro de éstas, cobran mayor importancia en la actualidad la promoción de técnicas, proyectos y programas sobre BPA y BPM a lo largo de toda la cadena agroalimentaria. Por otra parte, la AF se enfrenta a un contexto de comercio donde la inocuidad de los alimentos, la relación de producción a bajo costo y alta calidad y las crecientes medidas fitosanitarias se presentan como exigencias inevitables. En consecuencia, resulta evidente que sin una asistencia técnica destinada a la AF en BPA, será difícil adaptar sus producciones a los mercados más dinámicos.

En muchos casos es la mujer que aporta la mayor parte del trabajo, son cabeza de familia y propietarias de los medios de producción. INCAGRO, conocedor de esta realidad promueve la equidad de género en su acceso al agua, tierra, créditos, tecnología, información y capacitación, así como su activa participación en los procesos de gestión, teniendo presente su rol protagónico en la seguridad alimentaria y nutrición, así como también la implementación de programas para jóvenes rurales promoviendo su inserción productiva.

Bajo esta premisa y en la búsqueda de una salida productiva para los sectores de la AF, el concepto de BPA manejado por INCAGRO no sólo incorpora aspectos tecnológicos y productivos (manejo integrado de plagas y enfermedades, manejo poscosecha y procesamiento), sino también aspectos sociales (seguridad alimentaria, mejoramiento de la salud de los trabajadores); ambientales (análisis de aguas y suelos, técnicas que contribuyan a la sostenibilidad ambiental- disminución del uso de pesticidas); y económicos (comercialización, competitividad, comercio justo). Asimismo, el método de intervención se constituye en el marco en el que pueden alinearse acciones de apoyo que son necesarias para afrontar otras dificultades estructurales de la AF.

Otra de las opciones de la AF que INCAGRO viene apoyando es la agregación de valor para diferenciar las cosechas y crianzas, por ejemplo, por origen (destacando la calidad que tradicionalmente es relacionada con un territorio), la agricultura sostenible y sus diversas formas entre las que destaca la agricultura orgánica (el caso del café es el más destacado). Por eso es importante enfatizar que el futuro de muchas unidades de AF está ligado a la detección y atención de ‘segmentos’ de mercado que requieran el nivel de detalle que pueden trabajar las familias. Por eso, las habilidades comerciales y las vinculaciones con los mercados son elementos que deben acopiar estas familias, lo que les permitirá ingresar a agronegocios que les permitan mayor rentabilidad y bienestar.

____

1/ Director Ejecutivo de INCAGRO, Consultor de INCAGRO, Jefe de FTA, respectivamente

Territorio, innovación y competitividad

Martes, Julio 8th, 2008


Por José R. Benites Jump, Director Ejecutivo de INCAGRO

Introducción 

 

La posición que ocupará el Perú en el contexto internacional en los próximos años, se deberá en gran medida a la resolución con la que encare la apertura comercial y al desarrollo de una oferta de productos y servicios competitivos. Esta oferta puede lograrse sólo mediante la adopción y desarrollo de tecnologías innovadoras, para responder a los actuales y nuevos requerimientos de los mercados internacionales.

 

En los últimos años la producción agraria, en especial para la exportación, ha registrado un notable crecimiento gracias a inversiones e innovaciones en uso adecuado de tierras, semillas de alta calidad, sistemas de riego tecnificado, buenas prácticas culturales y arreglos organizativos, para asegurar la calidad, productividad e inocuidad de los productos, tal como exige el mercado moderno. Esta reconversión ha significado más volumen, mejor calidad y mayor valor agregado en los productos; es decir, innovación. Sin embargo, como este proceso aún no se alcanza a la mayoría de productores, los tratados de libre comercio y la reducción o eliminación de aranceles tienen la virtud de recordarnos que no hay más tiempo para romper la rutina y cambiar la forma de producir o migrar a productos más rentables.

 

Este es el mejor momento para ello, porque el aumento de los precios relativos de los “commodities” y en general de los productos agrarios, nos ofrece una gran oportunidad para cambiar. La responsabilidad de afrontar este desafío corresponde fundamentalmente al sector productivo privado, a quienes están en él y quienes deseen entrar,

 

Una de las trabas que enfrenta la innovación en el Perú ha sido la excesiva centralización en la toma de decisiones. Así las políticas macroeconómicas y sectoriales no han respondido en muchas ocasiones, a las necesidades de los entes territoriales subnacionales en su esfuerzo para enfrentar los desafíos de la competitividad, generando empleo e incrementando el bienestar de sus poblaciones.

 

El proceso de descentralización en curso determina la posibilidad de una nueva estrategia de desarrollo que provenga desde abajo, impulsada por los propios actores locales y regionales y sus autoridades. Esta estrategia deberá articular eficazmente, el trío virtuoso del territorio, la innovación y la competitividad, que deben reflejarse en una mejor inserción de lo local y regional en el espacio nacional.

 

Competitividad y Sistemas de Innovación

 

La creación de unidades de innovación y competitividad dentro de la estructura de los gobiernos regionales y municipales debe servir para analizar la adaptación de los territorios a las nuevas situaciones tecnológicas agrarias e industriales y a las dinámicas de los mercados. Tales unidades pueden ser instrumentos eficaces para planificar, dinamizar y hacer competitivos los territorios mediante la interacción, movilización y regulación de agentes, recursos, e infraestructuras. Por otra parte, hay que distinguir entre los insumos o medidas políticas que llevan a cabo los agentes y administraciones, y los productos del sistema que son los objetivos a alcanzar. Así, un sistema de innovación competitivo es aquel que muestra habilidades para conseguir los éxitos que garanticen una mejora del nivel de vida de la sociedad.

 

Competitividad e innovación están cada día más estrechamente asociadas. Hoy por hoy, ninguna actividad productiva puede ser competitiva —esto es, permanecer atendiendo ventajosamente a algún mercado— si no se renueva constantemente en respuesta a las expectativas de los consumidores o usuarios —sean éstos personas o empresas— y si no incorpora nuevos conocimientos. Todos los países que han prosperado en los últimos 50 años, son países que han invertido en ciencia y tecnología para la innovación. No hay excepción a esta regla.

 

Cuando la tecnología ya no es suficiente para desarrollar sistemas sociales complejos, los sistemas de innovación completos y bien desarrollados, son una herramienta que puede elevar la competitividad, pues proporcionan ventajas y diferencias territoriales.

 

La dimensión territorial

 

Al binomio fundamental competitividad-innovación para el desarrollo debe unírsele la dimensión territorial (geográfica). Ésta debe ser un factor estratégico (activo) de oportunidades de desarrollo en función de sus características específicas, que le son propias al ser cada territorio producto de su historia.

 

El territorio representa también, una agrupación de relaciones sociales siendo el área de encuentro de las relaciones de mercado y las formas de regulación social que determinan formas de organización de la producción, habilidad en los procesos innovadores y pautas de cambio técnico que conducen a una diversificación de la producción y sus técnicas, no exclusivamente sobre la base del costo relativo de los factores productivos, determinando con ello diferentes senderos de desarrollo.

 

La dimensión territorial de la innovación agraria es fundamental porque la agricultura se desarrolla en las regiones. Allí es donde se produce y se hace la innovación. Allí es donde están los actores directamente involucrados. Allí es donde es necesario que se formen y consoliden las redes temáticas, para generar competitividad en las cadenas de valor regional y local que deberían convertirse en los ejes de incidencia política para la toma de decisiones.

 

Ocurre que ahora se vuelven competitivos territorios que utilizan bien los recursos. Incluso estas condiciones se dan en geoterritorios, o macroregiones. Con la promulgación de la Ley de Mancomunidades N° 29029 se ha establecido el marco jurídico para el desarrollo y promoción de acuerdos asociativos entre municipalidades que deberían funcionar con un enfoque de desarrollo territorial en donde el eje innovación y competitividad debería convertirse en un instrumento para generar propuestas de desarrollo.

 

De todas formas, los agentes públicos y privados lideran las reglas de la competitividad territorial y lo hacen mediante una estrategia que incluye las ventajas comparativas (características diferenciadas a nivel de ecosistema) y ventajas competitivas derivadas de entornos como el científico, la formación del personal, la creación de redes de centros e institutos de investigación, la planificación de la industria, y las mayores o menores posibilidades de captar inversiones.

 

Rol estratégico de los Gobiernos Regionales

 

Al analizar nuestras regiones para implementar Planes, Programas y Estrategias, debemos tener en cuenta el territorio con sus características, recursos, tradiciones culturales, políticas, dependencias y relaciones. Determinados factores tienden a perder importancia, mientras que otros como las redes e infraestructura que proporcionan conectividad y nuevos conocimientos, adquieren más importancia.

 

En este bosque de bosques el éxito de nuestras regiones depende de un sistema de innovación con todos sus elementos engranados que proporcionen competitividad con orientación al mercado nacional e internacional del conjunto de sectores locales. A las regiones se les debe aplicar el concepto de competitividad enfatizando la capacidad de la economía local para mantener y atraer empresas al tiempo que aumenta el nivel de vida de quienes participan en ellas. En resumen, en este proceso de globalización, la competitividad ya no depende de los recursos naturales o energéticos, de la base industrial tradicional, de la posición geográfica, de la acumulación de capital o de la voluntad política de un estado protector.

 

En definitiva, estamos ante un nuevo marco de competencia que propicia la especialización y complementariedad de las regiones en actividades intensivas en conocimiento, generadoras de alto valor añadido, dando lugar a un nuevo espacio de flujos que favorece una organización en red donde las ciudades y las regiones se erigen en nodos articuladores de la nueva economía del Perú.

 

Las regiones también se hacen atractivas y competitivas si han desarrollado y cuidado un entorno tecnológico que mantiene relaciones de colaboración fluidas con la innovación, investigación, el entorno productivo y los demás agentes del sistema. Salvando las distancias, podemos aplicar aquí aquello de “dime el entorno tecnológico que tienes y te diré el sistema productivo que existe en tu territorio y su competitividad”.

 

El rol estratégico de los Gobiernos Locales

 

El desafío para los Gobiernos Locales es insertarse eficientemente y ser competitivos en el mercado regional, nacional e internacional, capitalizando sus ventajas comparativas.

 

Son las autoridades locales (en especial las públicas, pero también privadas) quienes mejor pueden identificar cuáles son las potencialidades y necesidades de su territorio en cuanto al desarrollo de su sistema productivo; coordinar, gestionar y dirigir la estrategia de desarrollo local más adecuado a las características propias del entorno local. En este sentido, la creciente descentralización ha permitido a las autoridades locales -municipales- tener competencias en materia de desarrollo.

 

El gobierno local puede generar políticas que coadyuven a la implantación de la competitividad sistémica local. La idea de la existencia de una competitividad sistémica local parte de la observación de que el territorio actúa como continente de infraestructura productiva, habilidades organizacionales, tecnologías de producción que determinan sus costos y calidad, capacidad de adaptación frente a modificaciones en la demanda o en las condiciones de competencia, capacidad de coordinación de las actividades de los productores entre ellos, y con las del gobierno u otras instituciones, propensión de los empresarios y trabajadores a la modernización de prácticas productivas, etc. Es decir, el concepto de competitividad sistémica hace referencia a la capacidad que tienen las ciudades para desenvolverse en el mercado nacional e internacional. Ellas tienen niveles y características competitivas diferentes, fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas distribuida de distinta manera entre sus sectores productivos. En este sentido, una localidad puede tener un alto grado de competitividad en un sector pero escaso en otros. La competitividad sistémica es la plataforma en la que se apoya una firma residente para explotar sus ventajas competitivas individuales, es el contexto en el que se va a desempeñar.

 

Consideraciones finales

 

En lo que a innovación se refiere, un elemento importante de los sistemas locales de producción son las relaciones (tanto formales como informales) que se producen dentro de las redes productivas, las cuales se caracterizan por un entrelazamiento de la competencia -en precio, calidad, diseño y condiciones de entrega- y la cooperación –en planificación, producción, diseño de nuevas tecnologías-, formando un conjunto de externalidades tecnológicas favorables al área que reducen la incertidumbre del proceso innovador. Esta circulación de conocimiento e información entre los productores locales, presenta su mayor importancia en cuanto al conocimiento no codificable y no fácilmente transferible que se da a nivel de territorio.

 

A través de su metodología de intervención, INCAGRO ha promovido cientos de alianzas estratégicas entre productores, universidades, empresas y gobiernos locales y regionales, lazos entre la oferta y demanda de servicios de innovación, que forman el tejido institucional que el agro necesita para mejorar su competitividad y generar un gran movimiento por la innovación. Para ello invertimos en capacitar a especialistas en proyectos, que acompañan a las organizaciones durante la ejecución de los mismos, y en la creación de centros de innovación tecnológica de carácter local o regional. Y todo esto para enriquecer las competencias regionales.

 

Entonces, si queremos descentralizar, tenemos que comenzar por apoyarnos muy sólidamente en unidades de innovación agraria que formen parte de la estructura de los gobiernos regionales y municipales. Por lo tanto, los gobiernos regionales y municipales, asistidos por INCAGRO, deberían promover la asociatividad de los productores, apoyar a la consolidación de redes temáticas por cartera de cultivo y/o crianza, institucionalizar las redes en un sistema regional de innovación tecnológica y dar la normatividad y legalidad que lo regulen y faciliten su desarrollo.

 

Con su metodología de intervención, INCAGRO ha sentado las bases para la formación de un sistema de innovación promoviendo cientos de alianzas entre productores, universidades, empresas, gobiernos locales y regionales, lazos entre la oferta y demanda de servicios de innovación que son el tejido institucional que el agro necesita para mejorar su competitividad y crear una gran movilización por la innovación, enriqueciendo las competencias regionales al invertir en capacitar a especialistas en proyectos, que acompañan a las organizaciones durante la ejecución de los proyectos y la creación de centros de innovación tecnológica de carácter local, para luego avanzar hacia el nivel regional y de ahí al nacional.

 

Innovación es un concepto amplio y poderoso para asegurar el despegue integral y sostenible del sector, empezando por los municipios y las regiones porque los negocios agrarios pueden despegar y ser sostenibles sólo si responden a las exigencias y tendencias del mercado.

 

Para ello todos tenemos que innovar. Unos, con sólo replicar en sus predios lo que hacen sus vecinos exitosos o asimilar los conocimientos de un técnico calificado. Otros, por ensayo, incluso cometiendo errores, o por estudio del mercado. También hay quienes pueden viajar al exterior y traer expertos en tecnologías de punta. El hecho es que en un país y un sector con tanta diversidad, no hay una sola receta; aunque todos tenemos que formar una comunidad de innovadores para ser competitivos, convirtiendo a los cambios en una práctica diaria y sostenible, tal como requiere el mercado. Ese es el principal cambio que hay que acometer.

 

Es a partir de aquí cuando surge una interesante interrelación entre innovación y territorio. El ambiente tecnológico que rodea a los productores adquiere un rol protagónico en el desarrollo de sus capacidades de innovación y, por tanto, en su competitividad, siendo elevada la correlación entre capacidad de innovación y vinculación entre agentes del entorno productivo. De esta manera, el flujo de la información reclama nuevas formas público/privadas de interacción que actúen como catalizadores de los procesos de información generando un marco institucional propicio a la competitividad, sobre todo de las asociaciones de pequeños productores.

 

Estos elementos que se han señalado del ambiente y las relaciones de cooperación y competencia que se dan dentro de los entes productivos son más fácilmente producibles y reproducibles en el nivel local/territorial porque proporcionan beneficios a nivel de área y de empresa, además porque son menos costosos y más adecuados a las necesidades de las industrias locales, de ahí que el apoyo público de carácter territorial es una necesidad para aumentar la competitividad global.

 

Es un gran desafío propiciar sistemas de innovación agrarios en las regiones y en los municipios, pero se puede hacer. Esta iniciativa es una importante contribución para mejorar los medios de subsistencia de miles de personas en las zonas rurales del Perú.

 

Esperamos propiciar una revolución innovativa en el agro peruano que respete la biodiversidad y las distintas regiones del país, así como su gran variedad de cultivos, desde la papa y el maíz en la sierra, hasta numerosos cultivos frutihortícolas en la Costa y numerosos cultivos promisorios en la amazonía.

 

 

Los retos de la asociatividad para el cambio del sector agrario de escasos recursos

Martes, Julio 8th, 2008

Por José R. Benites, Director Ejecutivo de INCAGRO

A quiénes y qué representamos

Dada la heterogeneidad de la agricultura peruana, distinguimos en ella un sector de subsistencia, un sector con potenciales empresariales y un sector agroexportador.

Al MINAG-INCAGRO le preocupan los 102.776 productores de subsistencia que representan el 31,2% del total de productores agropecuarios del país y que controlan 1.186.316 hectáreas de las cuales sólo 537.820 están bajo producción efectiva .

Pero, el último censo agropecuario también da cuenta de 1´500,000 pequeños productores. La cuarta parte de hogares peruanos depende de ellos. Un millón de productores con demanda de mejora de articulación a mercados vía innovación (60% pequeños productores). Un 70% productos agrícolas y alimentos se originan en la pequeña agricultura. Aquí se originan 60% de ingresos por agro exportaciones. 57% ingresos rurales no agropecuarios. Hay un 50% de desigualdad por ingresos no agropecuarios.

Debe, además, considerarse el hecho que Región por Región, varía el tamaño promedio de la superficie agrícola utilizada por explotación, haciéndose notable la variación que ésta registra al aplicar un criterio de homogeneidad de las áreas ambientales que se reconocen y se han estudiado para el Perú.

En general, se trata de explotaciones con muy escasa superficie productiva, inferior a las 2 ha en el sector de subsistencia e inferior a las 15 ha., en la pequeña agricultura empresarial.

Sin embargo, no sabemos cuál es el aporte en agricultura de los pequeños productores y qué porcentaje de la tierra en el país está bajo su control. Sería muy útil saber cuál es el % de la superficie utilizada por ellos que está dedicada a la producción de hortalizas; el % de cultivos anuales y el % de frutales. Tampoco sabemos cuánto aportan los pequeños productores a la producción pecuaria (caprinos, bovinos de carne y de leche y porcinos).

Asociatividad

Del último censo es muy difícil efectuar estimaciones para señalar qué porcentaje de los pequeños agricultores están asociados a alguna de las formas organizacionales de representación bajo alguna forma jurídica empresarial, sean sociedades anónimas, de responsabilidad limitada o cooperativas.

Una visión del grado comparativo de incorporación de esta pequeña agricultura empresarial organizada asociativamente a los mercados internacionales, su grado de supervivencia o índices de mortalidad empresarial, no puede dejar de lado el reconocimiento del hecho que no existe ningún dato objetivo que permita reconocer ventajas de parte de las asociaciones empresariales de carácter mercantil (S.A. y S.R.L.) frente a las asociaciones cooperativas, sino tal vez por lo contrario; y esto, a pesar de la promoción de la asociatividad orientada a la organización para la exportación.

Problemática en la comercialización agrícola

Los productores/as venden su producción como materia prima al primer eslabón en la cadena. Ellos /as tienen necesidad urgente de obtener dinero para pagar compromisos adquiridos. No cuentan con estructuras de almacenamiento por lo que venden en el peor momento. Los productores/as no producen en función de una demanda de mercado. Son frecuentes las iniciativas de desarrollo que promueven el aumento de la producción y la productividad sin tener mercado. Los productores/as compran y venden de manera individual, atomizada.

Asociatividad para mejorar el negocio agrícola

Dos lineamientos son fundamentales para la reconversión agro productiva de los pequeños productores /as: la diversificación agropecuaria y la asociatividad.

La asociatividad: Se concibe como una unión voluntaria de personas que se articulan para realizar acciones conjuntas a favor de alcanzar objetivos comunes que no podrían lograr individualmente.

La asociatividad es necesaria para que los pequeños y medianos productores puedan mejorar su eficiencia productiva, incrementar su poder de negociación y lograr una mayor y mejor articulación con el mercado.

Identificar opciones productivas con potencial de mercado apropiadas para una región dada y aceptadas por la comunidad.

Las ventajas de la asociatividad y organización de productores en la comercialización agrícola son:

  1. Formalización (reducir costos, adecuar); fortalecimiento de capacidades gerenciales (capacitación, asistencia técnica)
  2. Alianzas público privadas: cofinanciar costos de conformación, incentivos (fortalecimiento, regulación, bienes y servicios claves)
  3. Agricultura de contrato: instancias privadas de solución de conflictos, fortalecimiento capacidades negociación productores; mecanismos de seguros e información
  4. Cadenas productivas: estrategias diferenciadas, planes de negocios, inversiones complementarias
  5. Articulación a mercados y segmentos ventajosos (aprovechamiento redes de migrantes)
  6. Atención cadena agroexportadora: concertación, innovación, inocuidad, calidad, condición fitosanitaria, infraestructura)
  7. Reducción de riesgo: ahorro y crédito, seguros, tecnologías (diversificación cultivos, terrenos), gestión de cuencas, ordenamiento territorial, infraestructura, cofinanciamiento innovación, pluri actividades, mercado laboral, migración, redes sociales. )


Formalización y asociatividad de los pequeños agricultores

Es necesario crear un fondo de recursos fiscales que haga un aporte significativo para facilitar la adscripción voluntaria de los pequeños agricultores a un mecanismo de jubilación, que garantice sobrellevar con dignidad los avatares de la tercera edad en las condiciones del medio rural.

Es necesario implementar una intensa política de capacitación, formación y profesionalización de los pequeños agricultores a través de sus propias organizaciones.

El Estado debe contemplar recursos de apoyo e incentivo a la formalización de las actividades económicas de la pequeña agricultura y un período de transición que estimule el acceso a los instrumentos de fomento de aquellos pequeños agricultores que aún se mantengan en el marco de la economía agrícola informal.

La masificación de la alfabetización y cultura digital debe considerarse como parte de un proceso de servicios a los productores de parte de sus diferentes formas organizacionales, las que deben respaldarse tanto para el manejo adecuado y permanentemente actualizado de la infraestructura (electricidad, telefonía, TV), los equipos (PC, impresoras, grabadoras digitales de datos, imágenes y sonidos) y los programas de mayor compatibilidad y capacidad de diálogo que existan en el mercado, como para la potenciación de sus utilidades en beneficio de la producción, el comercio y el desarrollo de las comunicaciones.

Perú en el contexto de la globalización: el rol de la innovación y la competitividad

Martes, Julio 8th, 2008

Por José R. Benites Jump, Director Ejecutivo de INCAGRO

EL ESCENARIO INTERNACIONAL Y SUS DEMANDAS DE INNOVACIONES

El Siglo XXI se ha iniciado con un escenario de oferta y demanda mundial sustancialmente diferente, por lo que las oportunidades para la innovación de la tecnología agropecuaria también se han modificado. El aumento en el ritmo de crecimiento de la demanda y la incorporación de otros componentes y de nuevas dimensiones vinculadas a la problemática ambiental plantean desafíos más ambiciosos en los aspectos cuantitativos de la producción agropecuaria, a los que se agregan un espectro de bienes más amplio y al mismo tiempo otros objetivos, tales como la sostenibilidad ambiental.

Como resultado de diversos factores que están operando en el mismo sentido, se ha incrementado notablemente el ritmo de crecimiento de la demanda de alimentos y otros productos agroindustriales tradicionales. Además, se han incorporado demandas de gran significación de productos “no tradicionales”, tales como los bio-combustibles y otras fuentes de energía. En consecuencia, la demanda agregada de alimentos para consumo humano, de forrajes, de fibras y de insumos para bio-energía está creciendo con un dinamismo sustancialmente mayor al ritmo de crecimiento de la oferta registrado durante los últimos cincuenta años.

Este desafío para el aumento en el ritmo de crecimiento de la producción se da en un contexto ambiental y de recursos naturales menos favorable que el vigente en el siglo pasado y a las crecientes preocupaciones ambientales, culturales y sociales, que ya están repercutiendo en mayores limitaciones: a) para el uso de la tierra que se encuentra actualmente en producción; b) para el empleo de insumos contaminantes del suelo, las aguas y el ambiente (tales como las altas dosis por hectárea de agroquímicos, el alto consumo de combustibles fósiles); c) para el uso de agua para irrigación; d) para la incorporación de nuevas tierras a partir de la deforestación; e) para el desarrollo de actividades ganaderas intensivas más contaminantes del ambiente (tales como la producción de carne porcina y bovina en confinamiento); f) para atender a las nuevas exigencias de bienestar animal y en materia de residuos tóxicos. También se observan desincentivos para el aumento de la oferta de lácteos y carnes en sistemas intensivos, como consecuencia de los incrementos en los costos de algunos de sus insumos estratégicos (granos, subproductos proteicos, etc.).

En cambio, los aumentos de demanda también se han visto estimulados por los avances en el proceso de globalización en algunos de los principales mercados mundiales. Se observa una tendencia gradual a la liberalización, como resultado de diversas negociaciones comerciales multilaterales, regionales y bilaterales, que están contribuyendo a mejorar el acceso a los mercados y a dinamizar el comercio. El ingreso de China a la OMC y algunos tratados de libre comercio (TLCs) resultantes de negociaciones bilaterales / regionales, han tenido ya impactos muy significativos en el comercio mundial de agro-alimentos. Los TLCs no sólo han implicado cambios en el dinamismo del comercio, sino también en el origen-destino de los flujos comerciales, dando lugar a oportunidades de crecimiento de la producción en los países con alto potencial productivo y competitividad que han firmado dichos tratados.

Paralelamente, se han registrado otros fenómenos que tienen influencia directa de gran significación sobre el dinamismo y desempeño de los mercados agroalimentarios. Tal es el caso del incremento de los precios del petróleo y de sus precios relativos frente a los de los alimentos. Ello ha generado incentivos para los aumentos de las cotizaciones de los commodities agropecuarios y una mayor volatilidad de los precios en los mercados de futuros; también ha fomentado la producción de sustitutos bio-energéticos.

Otro elemento relevante ha sido la devaluación del dólar estadounidense frente al Euro y a otras monedas, así como las proyecciones de la continuidad de tales cambios. Ello ha contribuido a mejorar el poder de compra de los países y las regiones que han sido tradicionalmente importadoras netas de alimentos (principalmente Europa y Asia), en virtud de que las cotizaciones internacionales de los productos agroindustriales generalmente se expresan en dólares. Estos cambios han contribuido también al aumento de las cotizaciones internacionales de los commodities expresadas en dólares.

Finalmente, a las oportunidades y desafíos cuantitativos que se plantean para el aumento de la oferta, se adicionan otras oportunidades resultantes de las exigencias crecientes en materia de sanidad, calidad e inocuidad de los alimentos, así como a otros servicios tendientes a atender las preferencias de los consumidores en relación a: i) las certificaciones de origen y de procesos; ii) las exigencias en materia de límites máximos de residuos; iii) el carácter natural de los alimentos; iv) el comercio justo y la responsabilidad social (precios, trabajos de niños …) y iv) otras exigencias en materia ambiental que gradualmente va imponiendo la demanda.

PRINCIPALES OPORTUNIDADES QUE BRINDA LA DEMANDA INTERNACIONAL Y LOCAL

La posición que ocupará el Perú en el contexto internacional en los próximos años, se deberá en gran medida a la resolución con la que encare la apertura comercial y al desarrollo de una oferta de productos y servicios competitivos. Esta oferta puede lograrse sólo mediante la adopción y desarrollo de tecnologías innovadoras, para responder a los actuales y nuevos requerimientos de los mercados internacionales.

En los últimos años la producción agraria, en especial para la exportación, ha registrado un notable crecimiento gracias a inversiones e innovaciones en uso adecuado de tierras, semillas de alta calidad, sistemas de riego tecnificado, buenas prácticas culturales y arreglos organizativos, para asegurar la calidad, productividad e inocuidad de los productos, tal como exige el mercado moderno. Esta reconversión ha significado más volumen, mejor calidad y mayor valor agregado en los productos; es decir, innovación. Sin embargo, como este proceso aún no se alcanza a la mayoría de productores, los tratados de libre comercio y la reducción o eliminación de aranceles tienen la virtud de recordarnos que no hay más tiempo para romper la rutina y cambiar la forma de producir o migrar a productos más rentables.

Este es el mejor momento para ello, porque el aumento de los precios relativos de los “commodities” y en general de los productos agrarios, nos ofrece una gran oportunidad para cambiar. La responsabilidad de afrontar este desafío corresponde fundamentalmente al sector productivo privado, a quienes están en él y quienes deseen entrar,

Una de las trabas que enfrenta la innovación en el Perú ha sido la excesiva centralización en la toma de decisiones. Así las políticas macroeconómicas y sectoriales no han respondido en muchas ocasiones, a las necesidades de los entes territoriales subnacionales en su esfuerzo para enfrentar los desafíos de la competitividad, generando empleo e incrementando el bienestar de sus poblaciones.

El proceso de descentralización en curso determina la posibilidad de una nueva estrategia de desarrollo que provenga desde abajo, impulsada por los propios actores locales y regionales y sus autoridades. Esta estrategia deberá articular eficazmente, el trío virtuoso del territorio, la innovación y la competitividad, que deben reflejarse en una mejor inserción de lo local y regional en el espacio nacional.

Se abren oportunidades para el desarrollo de una amplia gama de alternativas tecnológicas, orientados a atender con mayor especificidad a la diversidad de demandas que plantean los distintos mercados, en términos geográficos, de productos y de procesos. Teniendo en cuenta las tendencias cuantitativas y cualitativas de la demanda, se han identificado las siguientes oportunidades y desafíos:

• Mejora de los estándares sanitarios y de calidad, así como en la inocuidad, especialmente en el caso de las frutas y hortalizas. Adaptación de los mismos a las demandas diferenciadas de los distintos países, incorporando las correspondientes a mercados no tradicionales dinámicos, tales como Japón, China y otros emergentes.
• Desarrollo de tecnologías de procesos y sistemas informáticos orientados a la instrumentación de las certificaciones requeridas a lo largo de las cadenas agroindustriales.
• Desarrollo y aumento de productividad de nuevos productos primarios, diferenciados por atributos tales como su carácter orgánico, sus contenidos alimenticios (vitamínicos, oleicos, aminoácidos, etc.), sus acerbos culturales, sus períodos de acceso a los mercados, etc.
• Desarrollo de nuevos productos procesados (elaborados y semielaborados) diferenciados por sus atributos, por los servicios incorporados y por su valor agregado.
• Desarrollo de cultivos orientados a aumentar su capacidad de producción de bio-combustibles y bio-energía.
• Desarrollo de procesos orientados a mejorar la eficiencia y la calidad de la producción de los bio-combustibles y la bio-energía.
• Desarrollo de inteligencia de mercados tendiente a promover al acceso a los mercados asiáticos y a otros países para los cuales la falta de información plantea restricciones.
• Desarrollo de innovaciones organizacionales tendientes mejorar el acceso a los mercados de países emergentes.

LA INNOVACIÓN PARA EL DESPEGUE DEL SECTOR AGRARIO

Los negocios agrarios sólo pueden despegar si es que atienden al mercado. Para ello se requiere de la innovación, todos tenemos que innovar. Y reflexiona: unos innovan en sus predios copiando lo que han sus vecinos exitosos o pagan por conocimiento que les ofrece un técnico calificado. Otros innovan por ensayo y error. Se innova cuando cambian sus cultivos y crianzas adquiriendo nuevas tecnologías, que son formas más eficientes de atender las necesidades de los consumidores. También hay quienes viajan al exterior para adquirir mayores conocimientos o traen expertos para adoptar tecnologías de punta.

Conexión entre la innovación con la competitividad

La competitividad florece en una comunidad de innovadores, allí donde los cambios son una práctica diaria y sostenible. Ese es el principal cambio que hay que acometer y el ministerio lo ha convertido en uno de sus ejes estratégicos de política. Hay que hacer del productor agrario peruano un innovador permanente.

La creación de unidades de innovación y competitividad dentro de la estructura de los gobiernos regionales y locales debe servir para analizar la adaptación de los territorios a las nuevas situaciones tecnológicas agrarias e industriales y a las dinámicas de los mercados. Tales unidades pueden ser instrumentos eficaces para planificar, dinamizar y hacer competitivos los territorios mediante la interacción, movilización y regulación de agentes, recursos, e infraestructuras. Por otra parte, hay que distinguir entre los insumos o medidas políticas que llevan a cabo los agentes y administraciones, y los productos del sistema que son los objetivos a alcanzar. Así, un sistema de innovación competitivo es aquel que muestra habilidades para conseguir los éxitos que garanticen una mejora del nivel de vida de la sociedad.

Competitividad e innovación están cada día más estrechamente asociadas. Hoy por hoy, ninguna actividad productiva puede ser competitiva —esto es, permanecer atendiendo ventajosamente a algún mercado— si no se renueva constantemente en respuesta a las expectativas de los consumidores o usuarios —sean éstos personas o empresas— y si no incorpora nuevos conocimientos. Todos los países que han prosperado en los últimos 50 años, son países que han invertido en ciencia y tecnología para la innovación. No hay excepción a esta regla.

Cuando la tecnología ya no es suficiente para desarrollar sistemas sociales complejos, los sistemas de innovación completos y bien desarrollados, son una herramienta que puede elevar la competitividad, pues proporcionan ventajas y diferencias territoriales.

INCAGRO, imbuido de esta delicada responsabilidad, viene promoviendo una cultura de calidad y de emulación que fortalezca la investigación científica, el desarrollo tecnológico y el conjunto de esfuerzos orientados a la innovación y competitividad en el agro peruano.

¿Qué es innovar y qué lo diferencia de la investigación?

Innovar es transformar conocimiento en dinero; investigar es transformar dinero en conocimiento. La innovación implica cambio, pero no todo cambio es innovación. Cuando el cambio se valida en el mercado y tiene demanda, entonces tenemos innovación.

Se innova para competir con mayores ventajas en el mercado. La innovación puede basarse en el resultado de una investigación científica sobre los procesos o de los atributos de un producto. Pero hay innovaciones que poco a nada tienen que ver con la investigación tecno científica, pues se refiere a la forma de organizar la cadena de producción y distribución o de presentar un producto.

Sobre la relación de ambos conceptos la innovación culmina cuando un buen servicio permite satisfacer mejor una necesidad sea por: una mayor productividad; más calidad, como sabor, aroma y color; mejor rendimiento en olla; un envase que protege el contenido nutricional; un arreglo comercial para una distribución que sirva más al consumidor o un sistema de costos que permita fijar precios más atractivos.

Básicamente la función de la investigación es ampliar el conocimiento científico. Por lo genera, no son los investigadores los innovadores sino que hay una intermediación entre ellos o una cadena de investigaciones. Ambos conceptos son parientes pero no deben ser confundidos porque son diferentes y cumplen roles diferenciados.

¿No es lo mismo ser innovador e investigador?

Definitivamente no, pero a veces se confunde. Tenemos el ejemplo de la lámpara incandescente, pues al menos siete investigadores desarrollaron la idea antes que Tomás Alva Edison, pero fue éste quien lo explotó comercialmente, fundando por JP Morgan la General Electric.

Además, los investigadores se orientan por el método científico y solo de modo complementario es apoyar en la intuición. Los innovadores se apoyan en la intuición y se sirve complementariamente de la experimentación. Los investigadores están en los laboratorios y en el campo de experimentación preguntándose ¿por qué?; los innovadores están en el campo de ensayo; mirando el mercado y respondiendo “para quién”. Cuando ambos abren el diálogo, el resultado agregado es fructífero.

¿Quiénes son los protagonistas de la innovación?

La innovación la hacen los productores organizados y las empresas en respuesta a los jalones de demanda. El Estado es el promotor y catalizador. Para acelerar los procesos requiere de una contrapartida privada que asuma la innovación. Por eso INCAGRO cofinancia a través de sus fondos y el Estado pone una porción de los gastos que ocasiona la compra de conocimientos y la organización de productores. Sus aliados ponen la diferencia.

Los gremios y los inversionistas privados tienen papel importante, sobre todo quienes están dispuestos a asumir mayores riesgos como los pequeños productores, más prudentes en sus decisiones. De hecho, la innovación la deben liderar los gremios y asociaciones de productores agrarios.

Se trata de los agentes económicos, pero la innovación no es sólo tecnológica. En el agro nacional predomina la pequeña producción, por lo que se requiere innovación organizativa y social. Sin asociatividad para la producción y comercialización no hay alternativas para los pequeños productores.

Es imposible adoptar buenas prácticas y producción limpia si un productor está rodeado de vecinos que contaminan. No se puede pretender mejores precios si un significativo volumen de productor homogéneos y descuidando las fechas de entrega.

En suma, el protagonista de la innovación es el productor agrario.

APORTE DE INCAGRO A LA INNOVACIÓN

INCAGRO, como programa del Ministerio de Agricultura, ha venido impulsando la reconversión productiva de la agricultura nacional. Lo ha hecho animando el mercado de servicios para la innovación y fortaleciendo a las organizaciones de productores que demandan esos servicios.

A través de su metodología de intervención, ha promovido cientos de redes entre productores, universidades, empresas, gobiernos locales y regionales; a tendido lazos entre la oferta y demanda de servicios de innovación que son el tejido institucional que el agro requiere para mejorar su competitividad y crear una gran movilización por la innovación. Ha enriquecido las competencias regionales al invertir en capacitar a especialistas en proyectos que acompañan a las organizaciones durante la ejecución de los proyectos.

La construcción social para la innovación a la que ha venido y viene contribuyendo INCAGRO desde su creación hace 7 años, es el cimiento de un “sistema nacional de innovación agraria”. La relaciones de los productores entre sí y con los proveedores de servicios tecnológicos, en la esencia del sistema de innovación agraria.

INCAGRO ha cofinanciado 560 proyectos de innovación e investigación en sus siente años de vida. Son más de 2,100 organizaciones en acción por la innovación, conformadas por 500 organizaciones de productores, 1,200 entidades colaboradoras y 200 de investigación que operan en el país en procesos de innovación tecnológica. El 45% de los recursos es aportado por los productores y las entidades de investigación.

INCAGRO inicio sus actividades en los departamentos del norte, centro y oriente. Está vinculado a los éxitos en café, cacao, banano y panela orgánicos, papa, alcachofa, ajíes, camu camu, sacha inchi, cuyes, entre otros productos. Hoy, la entidad se halla en todo el país y cada año la calidad de las propuestas en los concursos que organiza mejora, son más originales, con mejor perfil de mercado.

Logros de INCAGRO

Los agricultores peruanos han ganado mucho en competitividad. Ejemplos destacados están a la vista en la oferta de cafés orgánicos y cafés especiales; cacao y banano orgánico; producción de papa incluyendo variedades nativas para la industria de ‘snacks’; alcachofas, palta, pimiento piquillo, páprika, cereales andinos, camu camu, quesos, cuyes con cortes especiales, etc.

En el ámbito internacional el sector más dinámico en innovación es la hortifruticultura, expresada en la mejora en el nivel de vida en las sociedades más prósperas y de un segmento importante en las economías emergentes. Los agricultores más prósperos son los hortifruticultores.

Hay espacio para la diferenciación y esto es importante para un país mega diverso como el Perú, donde las áreas para la producción a gran escala son limitadas. Dicho de otro modo, o diferenciamos los productos de origen agrario o nos condenamos a bajos márgenes de ganancia.

Premiación a la Calidad en Proyectos de innovación agraria

INCAGRO convocó el año pasado al primer Concurso a la Calidad en Proyectos de Innovación Agraria. Los premios que otorga este concurso provienen del Fondo de Premiación MORAY. Se asignan mediante concurso en el ámbito nacional y con periodicidad anual.

El Fondo de Premiación define como proyectos de innovación aquellos orientados a la creación, desarrollo, validación, uso y difusión de un nuevo producto, proceso o servicio. La innovación comprende conocimientos, bienes tecnológicos, procesos, cambios en las formas de organización y gestión, control de calidad, técnicas de mercadeo cuyos productos son aceptados en el mercado.

En el sector agrario, la innovación puede consistir en el desarrollo de una nueva planta o crianza, variedades o razas; modificar las características y calidad de un bien y su rendimiento comercial, descubrir y aprovechar atributos antes desconocidos; reducir costos o aprovechar economías de escala; optimizar el uso de recursos humanos, sociales, naturales; minimizar riesgos bióticos (plagas, enfermedades, etc.) o por sobreexplotación, y abióticos (sequías, heladas, etc.); controlar riesgos de mercado (fluctuaciones de precios, especulación, incumplimiento de contratos, cambios drásticos en las tendencias de consumo, etc.), todo lo cual debe contribuir a elevar los ingresos y calidad de vida de la población.

LA DIMENSIÓN TERRITORIAL

Al binomio fundamental competitividad-innovación para el desarrollo debe unírsele la dimensión territorial (geográfica). Ésta debe ser un factor estratégico (activo) de oportunidades de desarrollo en función de sus características específicas, que le son propias al ser cada territorio producto de su historia.

El territorio representa también, una agrupación de relaciones sociales siendo el área de encuentro de las relaciones de mercado y las formas de regulación social que determinan formas de organización de la producción, habilidad en los procesos innovadores y pautas de cambio técnico que conducen a una diversificación de la producción y sus técnicas, no exclusivamente sobre la base del costo relativo de los factores productivos, determinando con ello diferentes senderos de desarrollo.

La dimensión territorial de la innovación agraria es fundamental porque la agricultura se desarrolla en las regiones. Allí es donde se produce y se hace la innovación. Allí es donde están los actores directamente involucrados. Allí es donde es necesario que se formen y consoliden las redes temáticas, para generar competitividad en las cadenas de valor regional y local que deberían convertirse en los ejes de incidencia política para la toma de decisiones.

Ocurre que ahora se vuelven competitivos territorios que utilizan bien los recursos. Incluso estas condiciones se dan en geoterritorios, o macroregiones. Con la promulgación de la Ley de Mancomunidades N° 29029 se ha establecido el marco jurídico para el desarrollo y promoción de acuerdos asociativos entre municipalidades que deberían funcionar con un enfoque de desarrollo territorial en donde el eje innovación y competitividad debería convertirse en un instrumento para generar propuestas de desarrollo.

De todas formas, los agentes públicos y privados lideran las reglas de la competitividad territorial y lo hacen mediante una estrategia que incluye las ventajas comparativas (características diferenciadas a nivel de ecosistema) y ventajas competitivas derivadas de entornos como el científico, la formación del personal, la creación de redes de centros e institutos de investigación, la planificación de la industria, y las mayores o menores posibilidades de captar inversiones.

Rol del Estado

El Ministerio de Agricultura es consciente que al Estado le corresponde animar este proceso con acciones promocionales y de soporte. Es por ello que el sector público tiene responsabilidades de gran trascendencia, como las que orientar el acuerdo de uso de los recursos naturales, especialmente el agua y los suelos; difundir e institucionalizar las buenas prácticas y el control sanitario; promover la asociatividad de los pequeños productores y el desarrollo de alianzas estratégicas en torno a cadenas de valor.

Asimismo, identificar, proteger y desarrollar la biodiversidad como una fuente de diferenciación y especialización de sectores del agro nacional, especialmente en sierra y selva; y alentar, difundir y poner a disposición de información y el acceso a la tecnología y mercados.

Rol estratégico de los Gobiernos Regionales

Al analizar nuestras regiones para implementar Planes, Programas y Estrategias, debemos tener en cuenta el territorio con sus características, recursos, tradiciones culturales, políticas, dependencias y relaciones. Determinados factores tienden a perder importancia, mientras que otros como las redes e infraestructura que proporcionan conectividad y nuevos conocimientos, adquieren más importancia.

En este bosque de bosques el éxito de nuestras regiones depende de un sistema de innovación con todos sus elementos engranados que proporcionen competitividad con orientación al mercado nacional e internacional del conjunto de sectores locales. A las regiones se les debe aplicar el concepto de competitividad enfatizando la capacidad de la economía local para mantener y atraer empresas al tiempo que aumenta el nivel de vida de quienes participan en ellas. En resumen, en este proceso de globalización, la competitividad ya no depende de los recursos naturales o energéticos, de la base industrial tradicional, de la posición geográfica, de la acumulación de capital o de la voluntad política de un estado protector.

En definitiva, estamos ante un nuevo marco de competencia que propicia la especialización y complementariedad de las regiones en actividades intensivas en conocimiento, generadoras de alto valor añadido, dando lugar a un nuevo espacio de flujos que favorece una organización en red donde las ciudades y las regiones se erigen en nodos articuladores de la nueva economía del Perú.

Las regiones también se hacen atractivas y competitivas si han desarrollado y cuidado un entorno tecnológico que mantiene relaciones de colaboración fluidas con la innovación, investigación, el entorno productivo y los demás agentes del sistema. Salvando las distancias, podemos aplicar aquí aquello de “dime el entorno tecnológico que tienes y te diré el sistema productivo que existe en tu territorio y su competitividad”.

El rol estratégico de los Gobiernos Locales

El desafío para los Gobiernos Locales es insertarse eficientemente y ser competitivos en el mercado regional, nacional e internacional, capitalizando sus ventajas comparativas.

Son las autoridades locales (en especial las públicas, pero también privadas) quienes mejor pueden identificar cuáles son las potencialidades y necesidades de su territorio en cuanto al desarrollo de su sistema productivo; coordinar, gestionar y dirigir la estrategia de desarrollo local más adecuado a las características propias del entorno local. En este sentido, la creciente descentralización ha permitido a las autoridades locales -municipales- tener competencias en materia de desarrollo.

El gobierno local puede generar políticas que coadyuven a la implantación de la competitividad sistémica local. La idea de la existencia de una competitividad sistémica local parte de la observación de que el territorio actúa como continente de infraestructura productiva, habilidades organizacionales, tecnologías de producción que determinan sus costos y calidad, capacidad de adaptación frente a modificaciones en la demanda o en las condiciones de competencia, capacidad de coordinación de las actividades de los productores entre ellos, y con las del gobierno u otras instituciones, propensión de los empresarios y trabajadores a la modernización de prácticas productivas, etc. Es decir, el concepto de competitividad sistémica hace referencia a la capacidad que tienen las ciudades para desenvolverse en el mercado nacional e internacional. Ellas tienen niveles y características competitivas diferentes, fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas distribuida de distinta manera entre sus sectores productivos. En este sentido, una localidad puede tener un alto grado de competitividad en un sector pero escaso en otros. La competitividad sistémica es la plataforma en la que se apoya una firma residente para explotar sus ventajas competitivas individuales, es el contexto en el que se va a desempeñar.

SISTEMA NACIONAL DE INNOVACIÓN AGRARIA

Un sistema de esta naturaleza no se ‘crea’ por norma legal; es una realidad social producto de la iniciativa de diversos actores sociales y económicos. Los que hace el Estado es apoyar su estructuración, modelado, articulado y desarrollo institucional.

Los grandes actores del sistema vienen desde el agronegocio, la academia y el Estado; pero en último término, son los consumidores finales el factor gravitante en la innovación. La tarea del Ministerio de Agricultura es facilitar que estos actores se relacionen sinérgicamente, que se visibilicen y reconozcan y que intercambien información, definan áreas de cooperación, formen redes y respondan a los cambios del mercado.

La misión principal de un sistema de esta naturaleza es facilitar y acelerar los procesos de innovación. El sistema de un medio de cooperación entre los agentes económicos de la demanda y los científicos y técnicos que ofrecen sus servicios, todo ellos empujado por el Estado.

El soporte de un sistema de innovación son las redes temáticas y regionales. También los sistemas de información empleando tecnologías de Internet, como es la experiencia de AGRORED PERU. Pero el sistema se enriquece con una mesa de trabajo que coordine en el Sector Público Agrario la toma de decisiones.

Canalización de fondos

Para financiar la innovación se canalizan con fondos competitivos para cofinanciar proyectos de ciencia, tecnología e innovación. Experiencias similares y exitosas han tenido lugar en muchos otros países. En una fórmula poderosa y en el Perú la inició INCAGRO, según refiere su Director Ejecutivo.

Precisamente la entidad convoca a concurso de proyectos y encarga a expertos seleccionar las mejores propuestas. Allí se afinan los criterios, se busca mayores sinergias entre proyectos y el Estado, mediante INCAGRO, premia a las organizaciones de productores más innovadores.

INCAGRO podría institucionalizarse en una fundación público-privada que reúna fondos públicos de cooperación internacional, de programas de responsabilidad empresarial, de auto gravámenes de los propios gremios productores.

Mirando el futuro

Existen mucha expectativa, optimismo y confianza. Se han sentado las bases y han comenzado a cambiar el enfoque de los productores. Hoy existen muchos grupos organizados de innovadores. Se asiste a un despertar de la investigación en universidades, a la consolidación de programas de investigación en INIA, el IIAP, la conversión de ONGs en entidades de investigación y articulación de innovaciones.

Se necesita de una nueva institucionalidad pública con un rol subsidiario, catalizador y promotor del Estado y un firme proceso de descentralización de decisiones.

CONSIDERACIONES FINALES

En lo que a innovación se refiere, un elemento importante de los sistemas locales de producción son las relaciones (tanto formales como informales) que se producen dentro de las redes productivas, las cuales se caracterizan por un entrelazamiento de la competencia -en precio, calidad, diseño y condiciones de entrega- y la cooperación –en planificación, producción, diseño de nuevas tecnologías-, formando un conjunto de externalidades tecnológicas favorables al área que reducen la incertidumbre del proceso innovador. Esta circulación de conocimiento e información entre los productores locales, presenta su mayor importancia en cuanto al conocimiento no codificable y no fácilmente transferible que se da a nivel de territorio.

A través de su metodología de intervención, INCAGRO ha promovido cientos de alianzas estratégicas entre productores, universidades, empresas y gobiernos locales y regionales, lazos entre la oferta y demanda de servicios de innovación, que forman el tejido institucional que el agro nacional necesita para mejorar su competitividad y generar un gran movimiento por la innovación. Para ello se invierte en capacitar a especialistas en proyectos, que acompañan a las organizaciones durante la ejecución de los mismos, y en la creación de centros de innovación tecnológica de carácter local o regional. Y todo esto para enriquecer las competencias regionales.

Entonces, si queremos descentralizar, tenemos que comenzar por apoyarnos muy sólidamente en unidades de innovación agraria regionales que formen parte de la estructura de los gobiernos regionales y municipales. Por lo tanto, los gobiernos regionales y municipales, asistidos por INCAGRO, deberían promover –en primer lugar- la asociatividad de los productores, apoyar a la consolidación de redes temáticas por cartera de cultivo y/o crianza, institucionalizar las redes en un sistema regional de innovación tecnológica y dar la normatividad y legalidad que lo regulen y faciliten su desarrollo.

Con su metodología de intervención, INCAGRO ha sentado las bases para la formación de un sistema de innovación agraria promoviendo cientos de alianzas entre productores, universidades, empresas, gobiernos locales y regionales, lazos entre la oferta y demanda de servicios de innovación que son el tejido institucional que el agro necesita para mejorar su competitividad y crear una gran movilización por la innovación, enriqueciendo las competencias regionales al invertir en capacitar a especialistas en proyectos, que acompañan a las organizaciones durante la ejecución de los proyectos y la creación de centros de innovación tecnológica de carácter local, para luego avanzar hacia el nivel regional y de ahí al nacional.

Innovación es un concepto amplio y poderoso para asegurar el despegue integral y sostenible del sector, empezando por los municipios y las regiones porque los negocios agrarios pueden despegar y ser sostenibles sólo si responden a las exigencias y tendencias del mercado. El concepto de innovación es un ingrediente fundamental para el desarrollo regional. La actitud de los ciudadanos hacia el innovar diferenciará a una región de otra.

Para ello todos tenemos que innovar. El hecho es que en un país y un sector con tanta diversidad, no hay una sola receta; aunque todos tenemos que formar una comunidad de innovadores para ser competitivos, convirtiendo a los cambios en una práctica diaria y sostenible, tal como requiere el mercado. Ese es el principal cambio que hay que acometer.

Es a partir de aquí cuando surge una interesante interrelación entre innovación y territorio. El ambiente tecnológico que rodea a los productores adquiere un rol protagónico en el desarrollo de sus capacidades innovativas y, por tanto, en su competitividad, siendo elevada la correlación entre capacidad innovativa y vinculación entre agentes del entorno productivo. De esta manera, el flujo de la información reclama nuevas formas público/privadas de interacción que actúen como catalizadores de los procesos de información generando un marco institucional propicio a la competitividad, sobre todo de las asociaciones de pequeños productores.

Estos elementos que se han señalado del ambiente y las relaciones de cooperación y competencia que se dan dentro de los entes productivos son más fácilmente producibles y reproducibles en el nivel local/territorial porque proporcionan beneficios a nivel de área y de empresa, además porque son menos costosos y más adecuados a las necesidades de las industrias locales, de ahí que el apoyo público de carácter territorial es una necesidad para aumentar la competitividad global.

Es un gran desafío propiciar sistemas de innovación agrarios en las regiones y en los municipios, pero es preciso hacerlo para reducir las brechas que existen entre regiones. Esta iniciativa es una importante contribución para mejorar los medios de subsistencia de miles de personas en las zonas rurales del Perú y abrir las oportunidades que trae la apertura comercial a todos los peruanos y peruanas.

Estamos realizando los mayores esfuerzos para seguir propiciando una revolución innovativa en el agro peruano que respete la biodiversidad y las distintas regiones del país, así como su gran variedad de cultivos, desde la papa y el maíz en la sierra, hasta numerosos cultivos frutihortícolas en la Costa y numerosos cultivos promisorios en la amazonía.

BIBLIOGRAFÍA

Benites Jump, José. 2008. Proyecto INCAGRO. Revista Agronoticias. Año XXX, Edición Nº 331. pag. 41-44

Benites Jump, José. 2008. Innovación para lograr la competitividad del agro peruano. Revista Agronoticias. Año XXX, Edición Nº 331. pag. 41-44

Global Commodity Markets. 2000. A Comprehensive Review and Price Forecast. The World Bank, Commodities Team, Development Prospects Group. Number 1 20306. USA, January 2000.