Asegurando calidad en plantas medicinales
Takiwasi, la “casa que canta” tiene un complejo de 2 hectáreas en un paraje de Tarapoto. En el ingreso hay una rotonda con consultorios y oficinas de venta de sus productos. El edificio central con las oficinas y un auditorio tiene un atractivo acabado de madera. A un lado se encuentra el laboratorio para la producción de tinturas, pomadas, ungüentos, aceites esenciales, jabones y otros subproductos extraídos de plantas medicinales amazónicas. En el segundo piso del laboratorio se sitúan las oficinas de los investigadores. Entre ambos edificios hay un jardín botánico para que los visitantes conozcan las plantas.
El complejo se completa con un ambiente donde se efectúan sesiones asistidas con ayahuasca, un ambiente de aislamiento absoluto de 8 días para iniciar el tratamiento de toxicómanos y un centro de hospedaje donde residen las personas que han decidido someterse a un tratamiento terapéutico alternativo y que toma hasta 3 meses en la fase de desintoxicación y hasta siete meses para las fases de reestructuración personal y reinserción. Justamente Takiwasi fue fundada en 1992 como un Centro de Rehabilitación de Toxicómanos y de Investigación de Medicinas Tradicionales.
Además de estas instalaciones, Takiwasi cuenta con una reserva botánica de 60 hectáreas. Actualmente ejecuta su segundo proyecto de investigación con INCAGRO. El proyecto se denomina “Determinación de métodos para el control de calidad y conservación de látex de sangre de grado (Croton spp) y oleoresina de copaiba (Copaifera sp.)”. Su objetivo, nos explica su coordinador Ing. Hernán Oblitas, es establecer un protocolo que permita detectar la adulteración de estos productos a partir de la identificación de sus características físicas y organolépticas (color, olor y sabor). A la fecha ya se ha completado el protocolo y éste se encuentra en validación.
Adicionalmente, el proyecto intenta difundir una nueva tecnología para la extracción de la oleoresina de la Copaiba. Mientras la sangre de grado tiene un rápido desarrollo, no mayor a 6 años, la copaiba es un recurso escaso y casi desconocido por los propios habitantes del bosque y toma 40 años en alcanzar su desarrollo. En Brasil se emplea una técnica de extracción del látex que consiste en efectuar un hoyo profundo para recuperar el látex. Se han efectuado las pruebas y tiene similar resultado con la copaiba paupera del Perú. Como se trata de un “árbol del monte”, es importante que los colonos y nativos aprecien las ventajas de extraer una menor cantidad pero mantener el árbol en producción por muchos años. Para esto se requiere de autorizaciones del INRENA y controlar la presencia de extractores depredadores.
La sangre de grado es estimada como un cicatrizante y antiinflamatorio. El aceite de copaiba se emplea como antibiótico natural, germicida y también como cicatrizante. Takiwasi ofrece 23 productos en 5 líneas distintas empleando 14 plantas distintas. Su laboratorio tiene un riguroso control de calidad y cuenta con autorización de DIGEMID. Estos productos pueden ser adquiridos en diversos centros de expendio, por Internet y son exportados a distintos lugares del mundo.
Hugo Wiener Fresco
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