Los olivos de Bella Unión
Jueves, Junio 26th, 2008(Miércoles 18 de Junio 2008)
Hemos destacado el éxito del frijol en Bella Unión. Pero la producción principal del valle es el olivo. Son 1560 las
hectáreas con este cultivo permanente. Este año hubo sobreproducción. Hay 15 millones de aceitunas y apenas se puede almacenar 8 millones. Sólo los grandes productores o los productores organizados pueden negociar en condiciones ventajosas y sacar su producción al mercado. Algunos exportadores han rondado el valle para tomar parte de la producción pero es difícil relacionarse con los productores dispersos. Muchos de ellos están comprobando que su talón de Aquiles es la falta de organización.
Hernando Bernedo es el Presidente de la Asociación de Agricultores Ecológicos de Bella Unión Acarí (AEBA). Por años hubo un comité de productores distrital pero después de la fuerte sequía del 92 y la plaga de la hortensia, la organización entró en declinación y fue liquidada en el 2003. Ahora se ha constituido la asociación pero con un enfoque orientado a la producción orgánica. Están obteniendo por segundo año, la certificación de Imo Control LA y están vendiendo sus productos en los mercados de productos agroecológicos y orgánicos como la bioferia de Miraflores en Lima.
Comenzaron 9 socios y ahora son 20 activos con un área olivícola de 161 hectáreas y un rendimiento de 600 TM de aceituna. Para recorrer la transición a la certificación, los olivicultores preparan compost trayendo guano de corral y de isla, proporcionan cobertura vegetal a los añejos árboles, emplean biol, usan el control biológico y han introducido prácticas de limpieza en los fundos. Están levantando barreras vivas, probando plantas. Pero hasta que no estén instaladas las primeras filas de olivos no son incluidas en la certificación. La asociación cuenta con el apoyo técnico de CIPROBIDA con la que ejecuta el proyecto cofinanciado por INCAGRO “Fortalecimiento de las Capacidades de Agricultores Productores de Olivo con Certificación Orgánica de los Distritos de Bella Unión y Acarí”.
El olivo puede proporcionar una cosecha temprana para la producción de aceitunas verdes. En la producción orgánica no se pueden emplear soda cáustica para tratar la aceituna sino otros procedimientos de fermentación con lejía y ceniza. La principal variedad en el valle es la Sevillana que es una variedad aceitera y polinizadora. Esto permite producir un aceite extravirgen con un excelente nivel de acidez de apenas 0.4%. Finalmente, la aceituna madura negra en “botija”. La aceituna se trata y procesa en unas enormes tinajas de fibra de vidrio que se denominan popularmente como “fibras” y cuya capacidad varía de 1000 a 10 mil kgs.
AEBA ha establecido un centro de acopio y procesamiento y la empresa Miski que comprará su producción, le ha provisto de 100 “fibras”. Este centro construido con maderas y restos de bolsas de polietileno está adecuadamente acondicionado y se encuentra emplazado en medio del arenal, en uno de los extremos de la población que es como una gran avenida a cuyos lados se alinean las viviendas. La asociación cuenta con el apoyo de la municipalidad que ha financiado el estudio de una planta para obtener aceite de olivo. Se estima que esa planta costaría 1.2 millones de soles pero en una primera etapa para su puesta en funcionamiento, demanda 300 mil soles. La certificación y la operación de la asociación la pagan los socios lo que se deduce de las ventas comunes.
Hay algunas incongruencias que hasta ahora son difíciles de resolver por la asociación. La aceituna verde no tiene IGV pero el aceite y la aceituna negra si tiene IGV. Si los productores venden individualmente pueden acogerse al sistema simplificado y pagar menos impuesto pero si venden a través de su asociación, se suma los aportes de todos los productores y entonces no hay régimen simplificado. Esto desalienta las ventas organizadas y desorganiza a la organización. Al parecer el esquema tributario no favorece la asociatividad.
Hugo Wiener Fresco
